cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
Al momento de lanzar la amenaza
te supiste perdida…
Pues ante la contienda y agresión mi raza se crece
y no tolera berrinches de mujeres celosas.
Jamás levanté mi mano contra ti
(Y Dios maldiga al hombre que golpee a una dama)
Sin embargo escuché en silencio los exabruptos
propios de la demencia cuatrisemanal que te pega,
haciendo lo que más te pierde: callar.
Cuando tocaste mi ego… no me importó,
lo tengo ahí, sin que precise nada para respirar.
Cuando tocaste a mi familia, todo se fue al demonio.
Pues no existe ninguna mujer en la tierra
que valga más que la sangre.
Pude darte mi vida sin dudarlo
pero tolerar el dolor de los míos por tus imbeciladas… es otra cosa.
Así que, mujer caprichosa y demente,
te vas con la cola entre las patas
hundida en la soledad del paracetamol
y tu afición a la cafiaspirina.
¡Ya encontrarás un consolador
que te dé batería
por ser enteramente sordo!
te supiste perdida…
Pues ante la contienda y agresión mi raza se crece
y no tolera berrinches de mujeres celosas.
Jamás levanté mi mano contra ti
(Y Dios maldiga al hombre que golpee a una dama)
Sin embargo escuché en silencio los exabruptos
propios de la demencia cuatrisemanal que te pega,
haciendo lo que más te pierde: callar.
Cuando tocaste mi ego… no me importó,
lo tengo ahí, sin que precise nada para respirar.
Cuando tocaste a mi familia, todo se fue al demonio.
Pues no existe ninguna mujer en la tierra
que valga más que la sangre.
Pude darte mi vida sin dudarlo
pero tolerar el dolor de los míos por tus imbeciladas… es otra cosa.
Así que, mujer caprichosa y demente,
te vas con la cola entre las patas
hundida en la soledad del paracetamol
y tu afición a la cafiaspirina.
¡Ya encontrarás un consolador
que te dé batería
por ser enteramente sordo!
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