ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Luna blanca.
(Dedicado a Rosario de Cuenca)
Pequeña, tenaz, frágil, callada sutileza,
las voces del silencio hablan por sí solas
su belleza.
Por la ventana sus ojos visten su alma
en su cabello el mar, ondeantes olas,
escucho su eco interior su palpitar.
En sus pies se asientan los deseos
se despiertan las aves de los sueños
vuelan sin tregua, entre nubes en el viento.
De sus dedos lunas blancas suben al cielo,
helados vientos cubren de nieve su cuerpo,
el rosa de las flores dejó en su boca matiz
y aroma.
En su espalda sobre sus cauces
ruedan libre piedra esmeralda.
La noche se hizo plena al cerrar sus ojos,
la Luna impaciente de su letargo
despertó llena.
Con que dulzura tomé del espacio
con las manos del aire su cintura,
las curvas de su cuerpo delineaban
partituras.
Sostenidas notas entonaban cantos
y fue aquel encanto que mi boca cubrió de mieles,
precisas, intimaron las palabras cantando.
La noche reclama, la tarde no espera
inmóviles estuvimos ahí, sin más los dos
después de un compás de espera
tu y yo amando.
Geber Humberto Pérez Ulín.