El Guitarrista
Estaba sosteniendo la fachada
del céntrico Mercado Modernista
un pálido mendigo guitarrista
perdida en las estrellas su mirada.
Su música era seda ornamentada
con perlas, terciopelo y amatista,
labrada por las manos de un artista
de vida miserable y desdichada.
Su rostro no era infausto ni afligido.
Absorto se sumía en el encanto
de un mágico y onírico sonido.
Y yo me emocionaba tanto, tanto,
oyendo a ese gran desconocido
que mi alma se encogía con el llanto.
--..--
Churrete
Estaba sosteniendo la fachada
del céntrico Mercado Modernista
un pálido mendigo guitarrista
perdida en las estrellas su mirada.
Su música era seda ornamentada
con perlas, terciopelo y amatista,
labrada por las manos de un artista
de vida miserable y desdichada.
Su rostro no era infausto ni afligido.
Absorto se sumía en el encanto
de un mágico y onírico sonido.
Y yo me emocionaba tanto, tanto,
oyendo a ese gran desconocido
que mi alma se encogía con el llanto.
--..--
Churrete