Después de mirarte en mis ojos
y, mentalmente, besar tu mano,
el tiempo se desencajó por completo
pues las aves, nuevamente, anidaron.
Y los cantos se levantaron
al son de las guitarras
que permanecían mudas,
ahora simplemente no paran.
Bastó una mirada tuya
y el universo se reordenó
encajando en su lugar preciso
el día y la acción.
Después de mirarte a los ojos
todo se volvió acústica y canción.