La codicia

Ricardo José Lascano

Poeta que considera el portal su segunda casa
Un alud de mineral ardiente tapó las desnudas estatuas
hostigando el filo de su onda primavera. Endureció la tierra
de la raíz que copiaba el flujo de su devenir temprano
con párpados pesados de diamantes procurando el fruto,
el divino campo de la siembra de los girasoles continuos
ardiendo ahora sus lenguas ante la pezuña oscura
de los comensales que confundieron la madera con cristales
de un sueño que no reflejan rostros ni acerca dóciles manos.
Le quedaba mejor, nunca se lo dije, pero había nidos
con aroma a jazmín entre las nudosas fibras de su mesa.
No había tiempo para las miradas porque nos veíamos dentro
como se ve la hierba sobre la noche de los espejos fijos.
Pero hay un tiempo que arrastra, confunde y te somete
y no te mirará vencido porque es tiempo que te espera
desnudo como fuiste, integral de huellas que allanaban
la dura sepa de la felicidad. Ahora vienen.
No se detendrán porque no saben cómo.
Nadie les dijo lo bien que se veían sus mesas.
 
Última edición:
Ricardo José Lascano;4637795 dijo:
Un alud de mineral ardiente tapó las desnudas estatuas
hostigando el filo de su onda primavera. Endureció la tierra
de la raíz que copiaba el flujo de su devenir temprano
con párpados pesados de diamantes procurando el fruto,
el divino campo de la siembra de los girasoles continuos
ardiendo ahora sus lenguas ante la pezuña oscura
de los comensales que confundieron la madera con cristales
de un sueño que no reflejan rostros ni acerca dóciles manos.
Le quedaba mejor, nunca se lo dije, pero había nidos
con aroma a jazmín entre las nudosas fibras de su mesa.
No había tiempo para las miradas porque nos veíamos dentro
como se ve la hierba sobre la noche de los espejos fijos.
Pero hay un tiempo que arrastra, confunde y te somete
y no te mirará vencida porque es tiempo que te espera
desnuda como fuiste, integral de huellas que allanaban
la dura sepa de la felicidad. Ahora vienen.
No se detendrán porque no saben cómo.
Nadie les dijo lo bien que se veían sus mesas.





¡Notable!

Grandioso Ricki, poeta contemporáneo que se roba los sentidos de todos los que disfrutados de tus letras, cariños querido amigo, abrazos que traspasen mi cordillera, ese final re guauuuu, esplendida entrega.

nunca se lo dije, pero habían nidos
con aroma a jazmín entre las nudosas fibras de su mesa.
No había tiempo para las miradas porque nos veíamos dentro
como se ve la hierba sobre la noche de los espejos fijos.
Pero hay un tiempo que arrastra, confunde y te somete
y no te mirará vencida porque es tiempo que te espera
desnuda como fuiste, integral de huellas que allanaban
la dura sepa de la felicidad. Ahora vienen.
No se detendrán porque no saben cómo.
Nadie les dijo lo bien que se veían sus mesas...¡¡ Gran final!!
 
Ricardo José Lascano;4637795 dijo:
Un alud de mineral ardiente tapó las desnudas estatuas
hostigando el filo de su onda primavera. Endureció la tierra
de la raíz que copiaba el flujo de su devenir temprano
con párpados pesados de diamantes procurando el fruto,
el divino campo de la siembra de los girasoles continuos
ardiendo ahora sus lenguas ante la pezuña oscura
de los comensales que confundieron la madera con cristales
de un sueño que no reflejan rostros ni acerca dóciles manos.
Le quedaba mejor, nunca se lo dije, pero había nidos
con aroma a jazmín entre las nudosas fibras de su mesa.
No había tiempo para las miradas porque nos veíamos dentro
como se ve la hierba sobre la noche de los espejos fijos.
Pero hay un tiempo que arrastra, confunde y te somete
y no te mirará vencida porque es tiempo que te espera
desnuda como fuiste, integral de huellas que allanaban
la dura sepa de la felicidad. Ahora vienen.
No se detendrán porque no saben cómo.
Nadie les dijo lo bien que se veían sus mesas.


Todos tenemos un precio, sea honroso o vergonzoso, mientras que otros se regalan por detrás y por delante al ser generosos.
Profundas letras, como bosque espeso, donde es fácil perderse y más aún encontrarse.
Un placer leerte Ricardo.
Estrellas y mi abrazo amigo.
 
no siempre se tiene lo que deseas
todo debe llegar como el agua a la arena
abrazos a la distancia
Denn
 
¡Notable!

Grandioso Ricki, poeta contemporáneo que se roba los sentidos de todos los que disfrutados de tus letras, cariños querido amigo, abrazos que traspasen mi cordillera, ese final re guauuuu, esplendida entrega.

nunca se lo dije, pero habían nidos
con aroma a jazmín entre las nudosas fibras de su mesa.
No había tiempo para las miradas porque nos veíamos dentro
como se ve la hierba sobre la noche de los espejos fijos.
Pero hay un tiempo que arrastra, confunde y te somete
y no te mirará vencida porque es tiempo que te espera
desnuda como fuiste, integral de huellas que allanaban
la dura sepa de la felicidad. Ahora vienen.
No se detendrán porque no saben cómo.
Nadie les dijo lo bien que se veían sus mesas...¡¡ Gran final!!



Muchas gracias Naty, un abrazo fuerte. Ricardo.
 
Impresionante poema Ricardo José Lascano los seres humanos somos así a veces mostramos las dos caras de la moneda y otras no tanto. Felicitaciones por tan bellos y profundos versos versos, saludos poeta
 

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