Tirado en la obscenidad
repaso mis notas sin apenas
darme cuenta de lo que hago.
Mi mente asume
la rutina del trabajo.
Apasionante, sin duda, pero rutina.
Percibo mientras el olor de
la chimenea, en cuyo interior
yacen casi apagados los
restos de una encina recién quemada.
Mañana es sábado. Me levantaré
temprano y haré algo de ejercicio.
Desayunaré en la Residencia de Estudiantes,
como todos los sábados.
Y mientras leo los periódicos
volveré a sentir que mi vida
se diluye en el pasado.
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Churrete