ludmila
Poeta veterano en el portal
Yo te he bebido sigilosamente,
amortigüé el cansancio crónico
de tu duelo,
abominé el idioma telegráfico
de tu pecho,
comprendí hasta el silencio más bullicioso
de tu pena,
arranqué la arista
de tu entramada arquitectura;
pero ahora, es tu boca
la que lleva el aroma de los almendros,
la que tiene que atravesar
el umbral del silencio
hondamente,
tristemente,
para entregarle a la muerte
sus embebidos huesos
amortigüé el cansancio crónico
de tu duelo,
abominé el idioma telegráfico
de tu pecho,
comprendí hasta el silencio más bullicioso
de tu pena,
arranqué la arista
de tu entramada arquitectura;
pero ahora, es tu boca
la que lleva el aroma de los almendros,
la que tiene que atravesar
el umbral del silencio
hondamente,
tristemente,
para entregarle a la muerte
sus embebidos huesos