Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Querida, hay una llama que desnuda ciñe
desde el fondo, el orgánico labio
procurando su grácil textura, con ardor
de pájaros mancebos como ecos resonantes
de un cielo de cascadas nebulosas
hacia el pálpito íntimo que derramó la luz,
para todas las noches,
que ofrendaron las bocas
y bebieron de las fibras del clamor
que hereda la tarde, sobre cada pétalo.
desde el fondo, el orgánico labio
procurando su grácil textura, con ardor
de pájaros mancebos como ecos resonantes
de un cielo de cascadas nebulosas
hacia el pálpito íntimo que derramó la luz,
para todas las noches,
que ofrendaron las bocas
y bebieron de las fibras del clamor
que hereda la tarde, sobre cada pétalo.