Lourdes C
POETISA DEL AMOR
4 Entré siguiendo a los demás
Entré siguiendo a los demás, pero no sabía que al entrar debía seguir hacia arriba por una especie de caracol. Subí uno o dos escalones que apenas si puede encontrar a tientas y tuve que dar una media vuelta para seguir escalando. Estaba muy oscuro y mi corazón tembló. De pronto quise regresar, pero detrás de mí, había varias personas subiendo, así que no teniendo más remedio, tuve que continuar mi camino, hasta llegar a lo más alto de la torre.
Mi cuerpo se estremeció y mis manos se asieron fuertemente a la pared. Seguí subiendo y pensé, que quizá al llegar arriba, no habría de donde sostenerme y el viento me lanzaría al vacío. La sola idea hizo que me cuerpo se contrajera y sentí deseos de vomitar. No podía creer que había viajado tan lejos siguiendo mi sueño y podría morir en ese momento.
Se escuchaban voces llenas de miedo al igual que yo, pero otras se reían pues les gustaba arriesgarse y subir con la sola idea de besar a la piedra, para (según ellos) obtener el don de la elocuencia.
Al llegar a la parte más alta de la torre donde se encuentra la famosa piedra, sentí que de un momento a otro, el viento me lanzaría sin piedad y se me erizo la piel. Me sostuve de un metal que había a los lados y seguí caminando como autómata.
Al llegar cerca donde yacía una persona acostada junto a la pared, me di cuenta que debajo de ella había un hueco que mostraba el vacío. No lo podía creer. Se agarró de tubo a cada lado de ella mientras un hombre le sostenía las piernas, levanto la cabeza y besó la piedra. Pude ver el flash de una cámara que le tomó la foto del recuerdo.
Entonces me pregunté si valdría la pena llegar hasta ahí sin hacer lo que todos. No lo pensé otra vez y me alejé para bajar de la torre del castillo. Suficientes emociones había tenido mientras subía, no deseaba obtener elocuencia, mucho menos besar una piedra.
Lou C
Abril 29, 2013
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