Lôren
Poeta fiel al portal
Cansados del carnaval de la gran ciudad
fumamos medio cigarro asomados al balcón
de este viejo y sucio París.
No tenemos la Tour Eiffel ante nuestros ojos
pero sí algún que otro triste indigente
se pasea sin rumbo aquí.
Alguien me dijo un día, y yo no le creí,
que existían en realidad dos Parises:
el de la carta postal
y el de los días grises.
El romántico y el pueril.
Aquel inundado de luces
aquel,de nostalgia febril.
Uno, mil posibilidades de ser.
Otro, supervivencia y "galère".
Vivimos el París de la calle
jungla de asfalto sin piedad
en cada estación de metro,
puntual,la soledad.
Pero la "chanson est si belle"
que, amarrando nuestras cuerdas,
comenzamos a cantar.
Entonces, sí: resuge París.
Entre notas cruzamos su senda,
y encontramos la "belle vie".
fumamos medio cigarro asomados al balcón
de este viejo y sucio París.
No tenemos la Tour Eiffel ante nuestros ojos
pero sí algún que otro triste indigente
se pasea sin rumbo aquí.
Alguien me dijo un día, y yo no le creí,
que existían en realidad dos Parises:
el de la carta postal
y el de los días grises.
El romántico y el pueril.
Aquel inundado de luces
aquel,de nostalgia febril.
Uno, mil posibilidades de ser.
Otro, supervivencia y "galère".
Vivimos el París de la calle
jungla de asfalto sin piedad
en cada estación de metro,
puntual,la soledad.
Pero la "chanson est si belle"
que, amarrando nuestras cuerdas,
comenzamos a cantar.
Entonces, sí: resuge París.
Entre notas cruzamos su senda,
y encontramos la "belle vie".