En lo frágil de cada rama del hogueral estuvimos corpúsculos de su alegato desabrido y espinoso
microbios blancos en guisa de desmiembre nos vinieron desde cualquier regimiento insubterráneo
llegaron gélidamente impropios en golosa marcha dizque humillando con escupitajos posteriores
Y no atinamos ayer en enterrar astutamente un crisálido que sirviéranos de pauta en lo adelante
agobiados del todo y de costilla reptamos sobre su ojeriza y el celaje que espanta y excreta ratos
ratos inflamados que nadie quisiera en la cavidad donde guardamos uno que otro residuo de paz
y no era esa dama caritativa de la noche que penetra por las hendijas de las teclas de la apetencia
ni la que merodea floreándose sobre los jardines del pecho varonil que de antemano es silvestre
era una intrigante que se coexistió con nosotros sin más razón que supervisar nuestra perspicacia
una inicua flor genérica más o menos comparable a un amasijo de ergonómicas protuberancias
vil voluptuosa cronista del copia y pega y de todo lo que es disfraz desde que inventóse adulterar
una alienada neo-liberal de avanzada con los manuales de reglamento que la facultan de idiotiza
y como era de esperarse hizo sus galas despectivas y al menos por eso no la escuchamos matarse
sus glúteos empingados pedían a gritos alguna zurra pero dejamos a que por ende reventáranse
sus senos pecaron de ignorancia tanto como su bífida-lingual monserga de viril psicoautomatismo
la vimos elevada por nuestros encimas y fue cuando notamos desde abajo cuan despoblada moría
moría insistentemente porque sabía que a la ocasión hundíamos menos proporcionalmente a ella
me paré en dos patas que aún conservo ilesas y eché algún padrenuestro sobre su minúscularidad.
Proseguimos queriéndola aunque su raciocinio era exuberancia hostil a la vista de los peregrinos
sé que no pudimos deducirnos y lo que fue camaradería en estreno cesó impecablemente obtuso
se nos izó por segunda vez y con su lóbrego deshollinador intentó proscribirnos del conformismo
le hicimos tutoriales de cómo vivir perdiendo ganando amplios milímetros de tiempo en baja voz
pero su petulante rose post climático vencía kilos radicales y decibeles con meollo infra-doméstico
y como errática beata de evidencias que nunca aficionamos ni por elementales contrademandas
manifestámosle indiferencias olfatorias a sus canijas flatulencias que sin censuras pasaban ralas
como pionías rojinegras antes de recolectadas en cualquier desierto de kilometrar discernimiento
mas quizás por eso su motivacional discurso por lo menos originaría buscavidas del contrabando
mas no por ello prescindimos de nuestra oblonga mañanidad en la terraza del manjar y el deguste
porque por la circunstancias de lo que ella simboliza merendamos erguidos con talente digestivo
protegidos entre tupidas balanzas de invenciones y repiques inmateriales en lo que viaja sin vejar
y pensar que somos camada única y coetáneos de donde in crescendo la multa es eso anchuroso
esa punitiva causalidad in memoriam que nos apresta cuan púgiles denigrados al subsuelo original
y pensar que nuestra limítrofe lejanía como vínculo placentario es los que nos quedará si conjugar
las normativas generales son esa arquitectura que solo se basta en tragarse nuestra oval opacidad
ella vino esta tarde encerrada en porfías que le vienen bien a quienes vegetan a ocasión irresoluta
ella a quien omitimos a lo extenso es su semejante reducto en clausura una quimera transitoria.
microbios blancos en guisa de desmiembre nos vinieron desde cualquier regimiento insubterráneo
llegaron gélidamente impropios en golosa marcha dizque humillando con escupitajos posteriores
Y no atinamos ayer en enterrar astutamente un crisálido que sirviéranos de pauta en lo adelante
agobiados del todo y de costilla reptamos sobre su ojeriza y el celaje que espanta y excreta ratos
ratos inflamados que nadie quisiera en la cavidad donde guardamos uno que otro residuo de paz
y no era esa dama caritativa de la noche que penetra por las hendijas de las teclas de la apetencia
ni la que merodea floreándose sobre los jardines del pecho varonil que de antemano es silvestre
era una intrigante que se coexistió con nosotros sin más razón que supervisar nuestra perspicacia
una inicua flor genérica más o menos comparable a un amasijo de ergonómicas protuberancias
vil voluptuosa cronista del copia y pega y de todo lo que es disfraz desde que inventóse adulterar
una alienada neo-liberal de avanzada con los manuales de reglamento que la facultan de idiotiza
y como era de esperarse hizo sus galas despectivas y al menos por eso no la escuchamos matarse
sus glúteos empingados pedían a gritos alguna zurra pero dejamos a que por ende reventáranse
sus senos pecaron de ignorancia tanto como su bífida-lingual monserga de viril psicoautomatismo
la vimos elevada por nuestros encimas y fue cuando notamos desde abajo cuan despoblada moría
moría insistentemente porque sabía que a la ocasión hundíamos menos proporcionalmente a ella
me paré en dos patas que aún conservo ilesas y eché algún padrenuestro sobre su minúscularidad.
Proseguimos queriéndola aunque su raciocinio era exuberancia hostil a la vista de los peregrinos
sé que no pudimos deducirnos y lo que fue camaradería en estreno cesó impecablemente obtuso
se nos izó por segunda vez y con su lóbrego deshollinador intentó proscribirnos del conformismo
le hicimos tutoriales de cómo vivir perdiendo ganando amplios milímetros de tiempo en baja voz
pero su petulante rose post climático vencía kilos radicales y decibeles con meollo infra-doméstico
y como errática beata de evidencias que nunca aficionamos ni por elementales contrademandas
manifestámosle indiferencias olfatorias a sus canijas flatulencias que sin censuras pasaban ralas
como pionías rojinegras antes de recolectadas en cualquier desierto de kilometrar discernimiento
mas quizás por eso su motivacional discurso por lo menos originaría buscavidas del contrabando
mas no por ello prescindimos de nuestra oblonga mañanidad en la terraza del manjar y el deguste
porque por la circunstancias de lo que ella simboliza merendamos erguidos con talente digestivo
protegidos entre tupidas balanzas de invenciones y repiques inmateriales en lo que viaja sin vejar
y pensar que somos camada única y coetáneos de donde in crescendo la multa es eso anchuroso
esa punitiva causalidad in memoriam que nos apresta cuan púgiles denigrados al subsuelo original
y pensar que nuestra limítrofe lejanía como vínculo placentario es los que nos quedará si conjugar
las normativas generales son esa arquitectura que solo se basta en tragarse nuestra oval opacidad
ella vino esta tarde encerrada en porfías que le vienen bien a quienes vegetan a ocasión irresoluta
ella a quien omitimos a lo extenso es su semejante reducto en clausura una quimera transitoria.