Promesa
Aquí.
Ahora.
Te hago destino en el vientre
de la madrugada,
que se torna ligeramente
suave al tacto de los espejos.
Quiero poder regalarte
mi silencio que trastoca
el quiebre de mi pecho,
y no encuentro
papel envolvente que le molde,
sólo la piel del recuerdo
que la memoria
presenta en este lapso de tiempo.
Hoy,
el vino se derrama de sus odres
para bañarme de su contenido etéreo.
Entonces suspiro con el néctar
que hasta este momento
sella los labios con una promesa de amor,
de amor para siempre...
de amor para siempre...
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