Azul Dean
Poeta fiel al portal

A veces pienso en ti
pretendiendo abarcar, quebradiza memoria, de una vez y por siempre
la estela inconfundible de tu sueño.
Ya varada la barca
en el desierto mudo del recuerdo,
a veces pienso en ti
como una red tejida de misterio
con tu danza de humo
bajo ese cielo azul que te perfila.
Derramada en la noche
tupida mansamente, yo cuándo pienso en ti,
figura de medusa o de ninfa naciente
con su hatillo de historia, de presente,
te dibujo de gris, de piel en carne viva
que húmeda me olvida.
Ya no soy el que fui
ya tu anciana verdad
no me incomoda, ni me crispan de celos tus amores,
pues soy tu siervo fiel
en el lejano rostro de tus muros fijado.
A veces pienso en ti,
como esa amante infiel que me devora
llevando por tus calles
la sombra de mis pasos y mis días,
mis retazos de piel, la verdad de mis ojos que no olvidan.
Amar a quien amé
hasta crisparme, hasta tatuar en mi su dulce nombre
de tejados planos
o puertas sin salidas,
de ventanas abiertas
a indescriptibles atardeceres rojos
con el mar avenidos y pensados.
Amar como te amé, Alexandria, no tiene nombre
ni pueden mil palabras definirte.
En todas las esquinas de tu calles
hay un árbol sin nombre
plantado por mis manos
bajo un manto de ensueño.
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