LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
Una casa de cristal, pasillos desacertados para pasear entre las locuras frágiles del sentimiento.
Descubrir al viento , seguirle para estar un segundo en la isla de los minutos.
LOS FRÁGILES PERFILES DE LA ISLA DE LOS MINUTOS
Desenroscando en mí el único camino, abro
esa necesidad de la memoria incontenible
que teje la ruta de mis mantos plateados
y entra en la plena seda del reposo triste.
En esa parte superior de la orilla sublime
la diosa presentada ya camina creciendo
donde la dulzura de tinieblas es anhelo
de abismos en mareas y piedras rosadas.
Es ese, el único espacio para inventar ciudades,
para detenerse ante las desnudeces de los árboles
que dejan traducir los ríos como venas de levedad
siempre soplada por besos lejanos y errantes.
El viento habla
hila acordeones
vagabundea
voces en bajo.
Me abarca para incendiarme en uñas perdidas
como una máscara llena de verdades extrañas.
Sigo sus pasos mientras crece el día,
me disfrazo de arlequín con cintas rojas
y guantes adiestrados de sedas pegadas
que acarician la lágrima profunda de mis ojos
Esta sensación eterna encuentra el tiempo,
besos de tormentas proclamadas por el dolor,
una dualidad de perfiles desteñidos y vertidos
en arco iris de suplicantes y rotos espasmos.
Es embrujo,
noche que explota entre dioses
que enfurecidos construyen mares
con lágrimas de besos amados.
Siento bañarme en la isla de los minutos,
me abriga el rocío de las sirenas nubladas
y los absurdos temblores de la tristeza.
La noche avanza,
relucen sus puñales
piso el abandono
de los moldes del sentimiento
y descubro la sonrisa de un final,
de un cielo en calma, sin tormentas.
* * * * * * *
luzyabsenta
Descubrir al viento , seguirle para estar un segundo en la isla de los minutos.
LOS FRÁGILES PERFILES DE LA ISLA DE LOS MINUTOS
Desenroscando en mí el único camino, abro
esa necesidad de la memoria incontenible
que teje la ruta de mis mantos plateados
y entra en la plena seda del reposo triste.
En esa parte superior de la orilla sublime
la diosa presentada ya camina creciendo
donde la dulzura de tinieblas es anhelo
de abismos en mareas y piedras rosadas.
Es ese, el único espacio para inventar ciudades,
para detenerse ante las desnudeces de los árboles
que dejan traducir los ríos como venas de levedad
siempre soplada por besos lejanos y errantes.
El viento habla
hila acordeones
vagabundea
voces en bajo.
Me abarca para incendiarme en uñas perdidas
como una máscara llena de verdades extrañas.
Sigo sus pasos mientras crece el día,
me disfrazo de arlequín con cintas rojas
y guantes adiestrados de sedas pegadas
que acarician la lágrima profunda de mis ojos
Esta sensación eterna encuentra el tiempo,
besos de tormentas proclamadas por el dolor,
una dualidad de perfiles desteñidos y vertidos
en arco iris de suplicantes y rotos espasmos.
Es embrujo,
noche que explota entre dioses
que enfurecidos construyen mares
con lágrimas de besos amados.
Siento bañarme en la isla de los minutos,
me abriga el rocío de las sirenas nubladas
y los absurdos temblores de la tristeza.
La noche avanza,
relucen sus puñales
piso el abandono
de los moldes del sentimiento
y descubro la sonrisa de un final,
de un cielo en calma, sin tormentas.
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luzyabsenta
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