danie
solo un pensamiento...
Tus ojos negros, lúgubres, infrinjan daño sin ningún remordimiento, traspasan mi piel y llega hasta mi alma que la manipula cínicamente con tu fiel reflejo; cegado por tu vil y sensual destello, al amanecer despierto acongojado por tu ausencia en mi lecho. Me dejas inmutado, casi sin respiración, con una profunda e insaciable sed de tu fervor, observo a mi alrededor y sollozó con pena y dolencia, suplicando a esa soledad, fiel amante cuando tu no estas.
Invoco a la luna y le pregunto por ti, ya pasaron varios días desde que te vi, ella solo sabe estar en silencio y mas me pregunto si loco me estoy volviendo, ¿o es amor o es tal vez obsesión? Solo se que decanto en dolor
Después de tanto tiempo tú regresas solo para darme mezquinas migajas de lujuria y ardor, finalmente tu fuego se apaga y tú te marchas, mientras yo me quemo con el glaciar de tu pecho, esa estalagmita helada, dura e irrompible que llamas corazón, cripta y sepulcro de mi cuerpo
En pleno enero siento un intenso frio que recorre mis huesos, es tu aura desalmada en la que estoy sumergido, que no congela mis latidos, será que soy un idealista de tu cuerpo, o simplemente deliro con algún escaso intento, de quererte y comprenderte a ti mujer del engaño y la adulación de lo que profeso entre lamentos
Te marchas una vez más, mientras mi boca como una estepa necesita el oasis de tu cuerpo, pero más tu te niegas a comprenderlo, la vehemencia de salvación no llegara nunca a elevarnos al cielo, es incomprensible solo pensar me queda, de que tu perdiste tus alas hace mucho tiempo
Tu cuando quieres, me tienes, a tu placer y goce como si solo fuera un mero juego, me engañas y me ultrajas hasta en mis mas profundos pensamientos, tu conviertes en materia inerte, tu me infectas con tus dagas ardientes, como si tu de mi mutilarías mi cuerpo frente al rito profano de los cuatro vientos, danza babilónica y música sacra, abriendo las puertas de los nueve círculos de los lamentos. Eres el más bellaco demonio conocido por mi mente, pero no puedo odiarte; Solo ya puedo contemplarte desde la profundidad de mi epitafio. En el sofrió mármol necrológico yacerá mi vida, mi meta es orientar lo que queda de tu corazón rectangular y frio por el buen camino
No cambiaras, lo se, tú oscuridad no lo permite, pero mi mente tonta persiste. Más pienso que no es mente, si no una fiel devoción producto de mi vago corazón. No soy más aséptico, tú me convertiste en un fervoroso beato ciego a tu religión; Tú presencia me espanta prefiero desviar mis sentidos, tengo miedo de que tu desamor me evangelice en vos, en un mártir arcángel de los caídos
Invoco a la luna y le pregunto por ti, ya pasaron varios días desde que te vi, ella solo sabe estar en silencio y mas me pregunto si loco me estoy volviendo, ¿o es amor o es tal vez obsesión? Solo se que decanto en dolor
Después de tanto tiempo tú regresas solo para darme mezquinas migajas de lujuria y ardor, finalmente tu fuego se apaga y tú te marchas, mientras yo me quemo con el glaciar de tu pecho, esa estalagmita helada, dura e irrompible que llamas corazón, cripta y sepulcro de mi cuerpo
En pleno enero siento un intenso frio que recorre mis huesos, es tu aura desalmada en la que estoy sumergido, que no congela mis latidos, será que soy un idealista de tu cuerpo, o simplemente deliro con algún escaso intento, de quererte y comprenderte a ti mujer del engaño y la adulación de lo que profeso entre lamentos
Te marchas una vez más, mientras mi boca como una estepa necesita el oasis de tu cuerpo, pero más tu te niegas a comprenderlo, la vehemencia de salvación no llegara nunca a elevarnos al cielo, es incomprensible solo pensar me queda, de que tu perdiste tus alas hace mucho tiempo
Tu cuando quieres, me tienes, a tu placer y goce como si solo fuera un mero juego, me engañas y me ultrajas hasta en mis mas profundos pensamientos, tu conviertes en materia inerte, tu me infectas con tus dagas ardientes, como si tu de mi mutilarías mi cuerpo frente al rito profano de los cuatro vientos, danza babilónica y música sacra, abriendo las puertas de los nueve círculos de los lamentos. Eres el más bellaco demonio conocido por mi mente, pero no puedo odiarte; Solo ya puedo contemplarte desde la profundidad de mi epitafio. En el sofrió mármol necrológico yacerá mi vida, mi meta es orientar lo que queda de tu corazón rectangular y frio por el buen camino
No cambiaras, lo se, tú oscuridad no lo permite, pero mi mente tonta persiste. Más pienso que no es mente, si no una fiel devoción producto de mi vago corazón. No soy más aséptico, tú me convertiste en un fervoroso beato ciego a tu religión; Tú presencia me espanta prefiero desviar mis sentidos, tengo miedo de que tu desamor me evangelice en vos, en un mártir arcángel de los caídos