Jhon Barros
Poeta adicto al portal
Treinta Minutos
27/08/2012
Treinta minutos han sido desde el inicio,
la medida que fije nuestro tiempo,
parecía muy corto al principio,
parecía tan solo un pasatiempo.
Mil ochocientos segundos son poco para amar
mas nuestros cuerpos se encargaron
de compenetrarse sin un segundo reclamar
sin mas palabras, ¡solo se entregaron!.
Parece imposible pero es la verdad
que en treinta minutos se pueda lograr
quitarse la ropa con tanta ansiedad,
para así podernos entregar.
Por el deseo incontrolable, por la pasión
por aquello que guardaba nuestro interior,
nuestros cuerpos reaccionaron con emoción
¡fue perfecto!, no existía ningún error.
Treinta minutos es todo lo que necesitábamos
para convertirnos en amantes,
por treinta minutos nos escapamos
para vivir una historia fascinante.
27/08/2012
Treinta minutos han sido desde el inicio,
la medida que fije nuestro tiempo,
parecía muy corto al principio,
parecía tan solo un pasatiempo.
Mil ochocientos segundos son poco para amar
mas nuestros cuerpos se encargaron
de compenetrarse sin un segundo reclamar
sin mas palabras, ¡solo se entregaron!.
Parece imposible pero es la verdad
que en treinta minutos se pueda lograr
quitarse la ropa con tanta ansiedad,
para así podernos entregar.
Por el deseo incontrolable, por la pasión
por aquello que guardaba nuestro interior,
nuestros cuerpos reaccionaron con emoción
¡fue perfecto!, no existía ningún error.
Treinta minutos es todo lo que necesitábamos
para convertirnos en amantes,
por treinta minutos nos escapamos
para vivir una historia fascinante.