ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Delirante suplicio.
Te miro en silencio cuando estás ausente
eres como un pozo de agua dormida.
Te siento tan mía como el reflejo
en el interior de mis pupilas.
Acaricio tu cuerpo sin siquiera tocarte,
mis labios apenas te rozan
como el viento que hace
las dunas en los arenales.
En el otoño espeso de la noche
por tu espalda fluye como en el río
las hojas de mis dedos deslizándose
sobre tus llanuras humedecidas.
Mi lengua palpitante, saboreando
recorre hasta la alta meseta de tu vientre,
se quiebra la impavidez del silencio
con el crepitar incesante emanado
de nuestros cuerpos…delirante suplicio.
Geber Humberto Pérez Ulín.