Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El claro seductor
Donde no tronza el intentado abjuro
el monje moja el disfrazado velo,
y mete mano santa y blanco celo
diciendo claustro ser no más que muro.
Si con don cura el cura un cielo, cielo,
y sin don viene un niño puro, puro,
no tendrá el puro moro el muro, oscuro,
bendición por hacer el acto, a pelo.
Viene el hijo de santo nombre y cabe,
esconder la divina prominencia,
que saluda aparente con el ave.
Rojo estaba el bordón de la eminencia
saludando a novicias en conclave
y encandiló a la joven pubescencia.
Donde no tronza el intentado abjuro
el monje moja el disfrazado velo,
y mete mano santa y blanco celo
diciendo claustro ser no más que muro.
Si con don cura el cura un cielo, cielo,
y sin don viene un niño puro, puro,
no tendrá el puro moro el muro, oscuro,
bendición por hacer el acto, a pelo.
Viene el hijo de santo nombre y cabe,
esconder la divina prominencia,
que saluda aparente con el ave.
Rojo estaba el bordón de la eminencia
saludando a novicias en conclave
y encandiló a la joven pubescencia.