Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Las manos solas y una flor,
el beso huérfano que te quiero dar,
duerme en tu ausencia eterna.
Las manos solas y una flor,
las mías que son vestigio de las tuyas,
seguirán labrando el camino sembrado por ti.
El día es el tuyo y tú ya no estas,
tengo tu abrazo envuelto en papel de regalo,
tengo el beso de siempre,
para acompañar tu soledad y empequeñecer la mía,
lo más que pueda, en este día tuyo,
en que solo te puedo pensar.
Como quisiera, si, como quisiera,
que nada fuera realidad, como quisiera
solo sentarnos a conversar,
y ver la tarde irse, juntos,
y compartir un último sol que se pierde
tras nuestras montañas.
Desensillar y sentarnos a matear.
Y escuchar tus historias de siempre,
al lado del fuego en este raro invierno,
en este raro día sin padre,
donde por más que quiera , no puedo encontrarte,
pero si te tengo a mi lado,
si te tengo en mis manos y en esta flor
que hoy arrojo al viento y a este mar
que desconoces,
donde cantan tantas almas
y a lo mejor encuentro tu vos,
entre tantas.
Imposible era que te vallas,
¿porque yo no podría encontrarte?,
en medio de mis cosas y mis paisajes,
en medio de mis tardes y mis soles
que no conoces.
Porque no podría al menos desearlo.
Te dejo tu rosa y me llevo tus manos,
te dejo tu beso y tu abrazo ,
envueltos en papel de regalo.
Que el mar se encargue,
de entregarlos y de traerme
tu beso, que espero,
en este raro invierno de día sin padre.
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