Lôren
Poeta fiel al portal
Me apretaba tanto el hambre
que mi tripa gritó fino:
¡Narices! ¿ Qué veo? ¡Un chino!
Y es que,a falta de fiambre,
aunque con pinta cochambre
y tal vez un poco oscuro
al hallarme sin un duro,
un barato aperitivo
al más oriental estilo
resolvería el apuro.
Mis zapatos arrastré
dirigidos por mi vientre
y en aquel bizarro ambiente
tres chinitas me encontré
,mini falda de satén,
ofreciéndome el menú
que, cual caña de bambú,
mi estómago se hallaba
solo el aire dentro inflaba
mi apetito de mamut.
No sin mucho vacilar
me decanto por fideos
con gambas, es el deseo
de mi triste paladar
ya es decir, ya es anotar.
Y ya llega la chinita
en la boca una risita.
Yo comienzo a masticar
más allí gamba no hay
ni grande ni pequeñita.
"¡Señora aquí ,gambas, cero!"
digo a la china al pasar
"Señola hay que buscal"
y remueve con esmero
mi plato cual basurero
sentenciando, orgullosa:
"hay dos gambas, color rosa"
ya mi mesa está repleta:
fideos, soja y las tetas
de la chinita briosa.
Así, me resigno al azar
del destino culinario
pensando cuán orinario
está el servicio oriental
cuando ¡fuente de mi mal!
veo a hombres en tropel
dirigiéndose a un edén
al fondo del vestíbulo
,que era aquello un prostíbulo,
¡y no hay gambas en burdel!
que mi tripa gritó fino:
¡Narices! ¿ Qué veo? ¡Un chino!
Y es que,a falta de fiambre,
aunque con pinta cochambre
y tal vez un poco oscuro
al hallarme sin un duro,
un barato aperitivo
al más oriental estilo
resolvería el apuro.
Mis zapatos arrastré
dirigidos por mi vientre
y en aquel bizarro ambiente
tres chinitas me encontré
,mini falda de satén,
ofreciéndome el menú
que, cual caña de bambú,
mi estómago se hallaba
solo el aire dentro inflaba
mi apetito de mamut.
No sin mucho vacilar
me decanto por fideos
con gambas, es el deseo
de mi triste paladar
ya es decir, ya es anotar.
Y ya llega la chinita
en la boca una risita.
Yo comienzo a masticar
más allí gamba no hay
ni grande ni pequeñita.
"¡Señora aquí ,gambas, cero!"
digo a la china al pasar
"Señola hay que buscal"
y remueve con esmero
mi plato cual basurero
sentenciando, orgullosa:
"hay dos gambas, color rosa"
ya mi mesa está repleta:
fideos, soja y las tetas
de la chinita briosa.
Así, me resigno al azar
del destino culinario
pensando cuán orinario
está el servicio oriental
cuando ¡fuente de mi mal!
veo a hombres en tropel
dirigiéndose a un edén
al fondo del vestíbulo
,que era aquello un prostíbulo,
¡y no hay gambas en burdel!
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