Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por ti quise encontrarlo;
el nido donde protegía lo que las palabras
omiten,
donde el tacto desdibuja la gráfica
de un sentimiento.
Al cerrar los ojos tu cara se clavaba
en mis pupilas...
como si pudiera existir.
Arraigaban tus abrazos por el tronco de un
Secuoya desmembrado...
como si pudiesen vestirle.
Hice polvo mil estatuas
recomponiendo con su mármol
el Partenón de mi mirada
el silencio paseaba entre las columnas
jugando a encontrarme.
Era tu aire...
resumen de un epílogo de participios pasivos.
Porque ya no conjugaban las pestañas
ni las rosas dejaban caer sus pétalos
y tu rostro sonriente jugando con mis labios
se disfrazaba de incógnita para la que no hay
espacio.
Pues habiéndote poseído tantas veces
no reconozco tu nombre.
el nido donde protegía lo que las palabras
omiten,
donde el tacto desdibuja la gráfica
de un sentimiento.
Al cerrar los ojos tu cara se clavaba
en mis pupilas...
como si pudiera existir.
Arraigaban tus abrazos por el tronco de un
Secuoya desmembrado...
como si pudiesen vestirle.
Hice polvo mil estatuas
recomponiendo con su mármol
el Partenón de mi mirada
el silencio paseaba entre las columnas
jugando a encontrarme.
Era tu aire...
resumen de un epílogo de participios pasivos.
Porque ya no conjugaban las pestañas
ni las rosas dejaban caer sus pétalos
y tu rostro sonriente jugando con mis labios
se disfrazaba de incógnita para la que no hay
espacio.
Pues habiéndote poseído tantas veces
no reconozco tu nombre.
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