henrymar
Poeta recién llegado
víbora que anida nuestro cuerpo
que surge en la obscuridad
que siempre se oculta en la nada
pues aunque tarde siempre
sale a relucir su brillo
humano que sientes
que vives que luchas
aunque en tu sendero
digas que no la tienes
el ropaje de ella te envuelve
a veces muy seguido
en otras muy ocasional
pero este vestuario
siempre has de llevar
no hay humano intocable
hacia esta tentación
de dar y recibir
el agua amarga
que entra en tu cuerpo
aunque digas que no eres
aunque jures que no has hecho
has sido hipócrita
miente aquel que la niegue
perdido estará en ese mar
de brumas y de dudas
forma parte de nuestro ser.
se enreda en tu alma
en tu pensamiento
en tu interior en tu ser
y se anida cual ave
en las alturas de tu templo
o en las profundidades
de tu cuerpo.
demonio que aniquilas
a todos los humanos
que corroes el acero
de la piel del cordero
así eres tu cual diosa
del mal, de la palabra
del pensamiento de la acción.
que surge en la obscuridad
que siempre se oculta en la nada
pues aunque tarde siempre
sale a relucir su brillo
humano que sientes
que vives que luchas
aunque en tu sendero
digas que no la tienes
el ropaje de ella te envuelve
a veces muy seguido
en otras muy ocasional
pero este vestuario
siempre has de llevar
no hay humano intocable
hacia esta tentación
de dar y recibir
el agua amarga
que entra en tu cuerpo
aunque digas que no eres
aunque jures que no has hecho
has sido hipócrita
miente aquel que la niegue
perdido estará en ese mar
de brumas y de dudas
forma parte de nuestro ser.
se enreda en tu alma
en tu pensamiento
en tu interior en tu ser
y se anida cual ave
en las alturas de tu templo
o en las profundidades
de tu cuerpo.
demonio que aniquilas
a todos los humanos
que corroes el acero
de la piel del cordero
así eres tu cual diosa
del mal, de la palabra
del pensamiento de la acción.
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