Luna se tiñó de rojo
y aprendió a tenerme lástima
a besarme en la frente después que la amo látex de por medio
a atar golondrinas puntuales a mis monólogos
a mis chantajes de esperarla con el cianuro entre los dientes
y al resto de las ñoñerías filosóficas
de las que me siento orgulloso
cuando me emborracho.
Luna se tiñó de rojo
y descubrió que la lengua era una fe de erratas en nuestros besos
que sus pezones prefieren ejercitarse sin mi saliva
que su clítoris ya no cree en afrodisiacos
ni en estos dedos
que insisten en teclearse una banda sonora
mientras derrapan por la miseria.
Luna se tiñó de rojo
y yo
estoy triste
no porque Muchacha ojos de papel
sea de esas promesas que nunca se le hacen a una puta
ni porque al final
no logré matarme con una sobredosis de rubia
ni porque ella se enterase en carne propia
que soy medallista olímpico en dejar libros y tardes de café
a medias
estoy triste
porque al despedirnos me dijo que me cuidara en el tráfico
que pasara a ver a mi abuela esta semana
y que aprenda urgente de esos borrachos
que no lloran
cuando vuelve a ser Septiembre.
y aprendió a tenerme lástima
a besarme en la frente después que la amo látex de por medio
a atar golondrinas puntuales a mis monólogos
a mis chantajes de esperarla con el cianuro entre los dientes
y al resto de las ñoñerías filosóficas
de las que me siento orgulloso
cuando me emborracho.
Luna se tiñó de rojo
y descubrió que la lengua era una fe de erratas en nuestros besos
que sus pezones prefieren ejercitarse sin mi saliva
que su clítoris ya no cree en afrodisiacos
ni en estos dedos
que insisten en teclearse una banda sonora
mientras derrapan por la miseria.
Luna se tiñó de rojo
y yo
estoy triste
no porque Muchacha ojos de papel
sea de esas promesas que nunca se le hacen a una puta
ni porque al final
no logré matarme con una sobredosis de rubia
ni porque ella se enterase en carne propia
que soy medallista olímpico en dejar libros y tardes de café
a medias
estoy triste
porque al despedirnos me dijo que me cuidara en el tráfico
que pasara a ver a mi abuela esta semana
y que aprenda urgente de esos borrachos
que no lloran
cuando vuelve a ser Septiembre.