Rossella T
Poeta recién llegado
En los brillantes campos de mi juventud hay un alma que vaga
y parece correr a través de la brisa olvidada de mi ayer.
Este dulce alma recuerda los días de verano en que soñaba
con ser una princesa, una reina, o simplemente una mujer.
Las cordiales hojas ondean mientras pasea a través la viña
y hay un dulce aroma de naranja que alimenta sus juegos de niña
mientras la cálida brisa le susurra Huyes, pero no huyes lejano.
En la distancia puede ver el perfil del lindo príncipe que un día
en sus sueños sobre su majestuoso caballo blanco se la llevaría.
El cálido sol brilla sobre aquella alma juvenil que siga soñando
a traves de ese campo en flor que le susurra Huyes, pero no huyes lejano.
El cosquilleo de hierba debajo de mis pequeños pies puedo sentir ahora
como paso en esa alma errante y una lagrima pequeña no se demora
porque todavía puedo sentir el gentil susurrar Huyes, pero no huyes lejano.
Ahora los gritos felices de la niñez han sido ahogados por el ruido
penetrante de una vida sin campos, sin hierba, sin árboles, sin sueños
y hoy cuando me miro en el espejo de la verdad finalmente entiendo.
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