Sinuhé
Poeta adicto al portal
Si me hubieras conocido Ciela,
yo te habría cargado la maleta.
Me pasaría mirando la tarde con vos en Buenos Aires.
¿De dónde sacabas los vasos?
¿En dónde buscabas heridas las simples palomas?
Me hablarías de hojas,
me cegarías con palidez de papel.
Imagino que escribirías a mano,
con tinta verde si no me equivoco.
Yo escribo,
garabateo Ciela,
con tinta tierra.
Si me hubieras conocido habría calado mi bote,
accidentalmente.
Me hubiera gustado mirarte,
recorrer la calle o planchar tu ropa.
De seguro no dejarías que nadie arreglara tus pañuelos,
tampoco perderías ocasión para robarte mariposas.
Si me hubieras conocido Ciela,
talvez pagarías un sastre y remendarías mis hojas,
me enseñarías a pararme derecho
y a esconder la soledad;
a renunciar y no ser más Presidente de los orates.
Vos que perdías con frecuencia las calles,
seguramente me dejarías romper algunas;
¿Te tomarías un café?
Me correrías,
es que la aspiración de aspirante necio me salpica,
salada, tiesa necesidad de acomodar mi paso.
En mi ciudad los bares no son elegantes,
pero tenemos botellas,
humildemente te hubiera dejado emborracharte,
te robaría Ciela entonces, unos versos,
te presentaría al editor de los tontos;
para que le enseñaras a recomponer barbaridades.
Yo sé que te hubiera gustado compartir aquel cuarto alquilado,
y salir luego a la plaza, a bailar con estudiantes.
Ay, Ciela, que linda,
que bella se te ve la vida;
mírame, míranos, somos estrechos,
no somos quizás, Magallanes;
pero igual estamos propensos al naufragio.
Me enseñarías a traducir las farsas,
a recomendar suicidas como canciones de pascua.
Yo no sabría escribir como ahora Ciela,
yo no conozco Palermo ni otra parte.
Salgo simple a mi patio,
a releer cartas o a dictarme arrebatos,
miro las fotos en revistas.
Entonces imagino que viajo,
insomne en el éter
que sobrevuela Buenos Aires
y que sacó de la muerte un adagio.
Debe ser muy lindo el Jardín Japonés...
......
.....
....
...
..
.
yo te habría cargado la maleta.
Me pasaría mirando la tarde con vos en Buenos Aires.
¿De dónde sacabas los vasos?
¿En dónde buscabas heridas las simples palomas?
Me hablarías de hojas,
me cegarías con palidez de papel.
Imagino que escribirías a mano,
con tinta verde si no me equivoco.
Yo escribo,
garabateo Ciela,
con tinta tierra.
Si me hubieras conocido habría calado mi bote,
accidentalmente.
Me hubiera gustado mirarte,
recorrer la calle o planchar tu ropa.
De seguro no dejarías que nadie arreglara tus pañuelos,
tampoco perderías ocasión para robarte mariposas.
Si me hubieras conocido Ciela,
talvez pagarías un sastre y remendarías mis hojas,
me enseñarías a pararme derecho
y a esconder la soledad;
a renunciar y no ser más Presidente de los orates.
Vos que perdías con frecuencia las calles,
seguramente me dejarías romper algunas;
¿Te tomarías un café?
Me correrías,
es que la aspiración de aspirante necio me salpica,
salada, tiesa necesidad de acomodar mi paso.
En mi ciudad los bares no son elegantes,
pero tenemos botellas,
humildemente te hubiera dejado emborracharte,
te robaría Ciela entonces, unos versos,
te presentaría al editor de los tontos;
para que le enseñaras a recomponer barbaridades.
Yo sé que te hubiera gustado compartir aquel cuarto alquilado,
y salir luego a la plaza, a bailar con estudiantes.
Ay, Ciela, que linda,
que bella se te ve la vida;
mírame, míranos, somos estrechos,
no somos quizás, Magallanes;
pero igual estamos propensos al naufragio.
Me enseñarías a traducir las farsas,
a recomendar suicidas como canciones de pascua.
Yo no sabría escribir como ahora Ciela,
yo no conozco Palermo ni otra parte.
Salgo simple a mi patio,
a releer cartas o a dictarme arrebatos,
miro las fotos en revistas.
Entonces imagino que viajo,
insomne en el éter
que sobrevuela Buenos Aires
y que sacó de la muerte un adagio.
Debe ser muy lindo el Jardín Japonés...
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