No dejes que la vida te venza, más bien, vívela, agótala hasta la última hora, hasta el último minuto, hasta el último segundo, no la desaproveches, deja que te de felicidades, deja que te cause lágrimas, porque si caes y eres capaz de levantarte, no habrá sido en vano tu caída. Levántate y no dejes que la vida se te acabe en lamentos, no te quedes inmóvil, sigue adelante porque si la vida se te va, ahí te perderás. Ve, se feliz, corre, camina, ríe, llora, ama, olvida lo malo, recuerda quien eres, piérdete en el camino y vuelve a él, sufre, pero siempre aprende de cada pequeña acción que has llevado a cabo en tu vida porque al final no sabremos si todo esto valió la pena, quizás esta vida sea solo un pequeño curso de preparación para vivir en la eternidad como almas libres.