Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

No siente ni se aqueja del reclamo,
tal parece que su alma yace muerta,
pues de nada ha servido la estrategia,
la flor que ha recibido de mi mano.
Fallece buen amor que por engaño
su angustia se apodera de la puerta,
y duele en el fondo la indiferencia
que siembra en los labios, un beso amargo.
Distante su cuerpo, también extraño
pasión que parecía estar despierta,
de a poco se le acaba la paciencia
y busca solución desesperado.
Se acerca, intrusa infiel aconsejando
pues deja la ventana siempre abierta,
mañana quizás pase esta tormenta
y yo estaré de ti, quizás lejano