cuelgo las madrugadas en el armario
no me afeito la rutina
le doy de comer televisión y Prozac a los pájaros en mi cabeza
y desisto de jugar al Muhammad Ali con mi hígado.
ahora prefiero ahogarme
antes de asirme a la sordera de los pianos
o a la libertad que escupe la coca a través de la trompeta…
tragarme un mortero
para deletrear con metralla lo que queda del verano,
volver a los grises
enjuagando mis retinas en aguarrás.
y sé que afuera puedo mentirme
y comprar amnesias
otro nombre que no me padezca
rubias de culos perfectos
y otras fantasías
que son las tráqueas de los momentos felices…
pero hoy
necesito ser máquina
abstinencia cicatrizada
para entender que la poesía no es de esas huellas
que merecen esta obstinada
cosecha de infiernos.
no me afeito la rutina
le doy de comer televisión y Prozac a los pájaros en mi cabeza
y desisto de jugar al Muhammad Ali con mi hígado.
ahora prefiero ahogarme
antes de asirme a la sordera de los pianos
o a la libertad que escupe la coca a través de la trompeta…
tragarme un mortero
para deletrear con metralla lo que queda del verano,
volver a los grises
enjuagando mis retinas en aguarrás.
y sé que afuera puedo mentirme
y comprar amnesias
otro nombre que no me padezca
rubias de culos perfectos
y otras fantasías
que son las tráqueas de los momentos felices…
pero hoy
necesito ser máquina
abstinencia cicatrizada
para entender que la poesía no es de esas huellas
que merecen esta obstinada
cosecha de infiernos.
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