Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
Un recuerdo se ha abierto
en la hojarasca oscura
en busca del presente
secreto de la luna.
Y he sentido al batir
sus alas la locura
que una pesada sombra
mi levedad enluta.
Dulzura del sendero
calmado de la bruma
que con mudos testigos
en nosotros bifurca.
Dulzura del sendero,
amable y taciturna.
¡Cuántas horas de duelo
clavaron sus agujas
en mi alma redimida
por la nueva ventura!
Camino hacia el cansancio
que la distancia alumbra
como si al perseguirlo
arrastrase mis dudas
por recodos y riscos
erguidos en penumbras.
Quiero olvidar, inútil;
la voz se perpetúa
entre los manantiales
que brotan con su música.
Quiero avanzar, inútil;
la levedad se nubla
en alas del quebranto
y es fría y es nocturna…
Sólo me resta el ritmo
de la corriente muda.
Ritmo que se disuelve
en paz con la espesura.
¡Silencio! ¡Noche! ¡Sendas!
¡Recodos de penumbra!
© Abraham Ferreira Khalil
en la hojarasca oscura
en busca del presente
secreto de la luna.
Y he sentido al batir
sus alas la locura
que una pesada sombra
mi levedad enluta.
Dulzura del sendero
calmado de la bruma
que con mudos testigos
en nosotros bifurca.
Dulzura del sendero,
amable y taciturna.
¡Cuántas horas de duelo
clavaron sus agujas
en mi alma redimida
por la nueva ventura!
Camino hacia el cansancio
que la distancia alumbra
como si al perseguirlo
arrastrase mis dudas
por recodos y riscos
erguidos en penumbras.
Quiero olvidar, inútil;
la voz se perpetúa
entre los manantiales
que brotan con su música.
Quiero avanzar, inútil;
la levedad se nubla
en alas del quebranto
y es fría y es nocturna…
Sólo me resta el ritmo
de la corriente muda.
Ritmo que se disuelve
en paz con la espesura.
¡Silencio! ¡Noche! ¡Sendas!
¡Recodos de penumbra!
© Abraham Ferreira Khalil