Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Acaso tú sabes dónde va el amor
cuando, sin aviso, desaparece?
¿Conoces por qué el corazón late
si, sólo, el dolor le acontece?
¿Qué pasó con aquel tiempo hermoso
en que el roce del brazo nos bastaba,
cuando, del profundo de esos tus ojos
el reflejo a la gloria nos lanzaba?
¿Dónde quedaron aquellas miradas,
en las que nuestros ojos se perdían
durante unos segundos infinitos
mientras palabras de amor se decían?
¿Por qué enmudecieron los labios,
en silencio doliente de los besos,
ya muertos a la locura del querer,
de la que tú y yo estuvimos posesos?
Dime, sí, dime que habrá otra vez,
en que de nuevo el sueño cuerpo tome.
Otra vez en que la risa, el rubor,
a la fatiga de mi rostro asome.
cuando, sin aviso, desaparece?
¿Conoces por qué el corazón late
si, sólo, el dolor le acontece?
¿Qué pasó con aquel tiempo hermoso
en que el roce del brazo nos bastaba,
cuando, del profundo de esos tus ojos
el reflejo a la gloria nos lanzaba?
¿Dónde quedaron aquellas miradas,
en las que nuestros ojos se perdían
durante unos segundos infinitos
mientras palabras de amor se decían?
¿Por qué enmudecieron los labios,
en silencio doliente de los besos,
ya muertos a la locura del querer,
de la que tú y yo estuvimos posesos?
Dime, sí, dime que habrá otra vez,
en que de nuevo el sueño cuerpo tome.
Otra vez en que la risa, el rubor,
a la fatiga de mi rostro asome.