frank c.
Poeta adicto al portal
Te yergues ante mí, con tus alas
y tu cuerpo frágil de libélula.
Mi amor despierto, mi profundo mar
Me enseñaste a ser tan libre
como semilla de diente de león,
aprendí en mis vuelos
la ruta que lleva a tu arcoíris.
Y conocí en mis viajes de libertad
profundos ríos,
extensos mares,
aguas turquesas besando
lentamente las faldas de arena.
Conocí montañas alfombradas de amapolas,
arboles subiendo al cielo
con sus brazos verdes suplicantes,
melodías hermosas de pájaros invisibles.
Ondas de luz
que trasportaban mil caricias del universo,
o el llanto alegre de nubarrones.
fui en mis viajes
Un animal sin dueño
que se sentía solo en el mundo,
volé, volé hasta perderme
y encontrar el nido
en un rizo de tu pelo,
donde afiance mis raíces
y mi fecundo amor
de diente de león.
y tu cuerpo frágil de libélula.
Mi amor despierto, mi profundo mar
Me enseñaste a ser tan libre
como semilla de diente de león,
aprendí en mis vuelos
la ruta que lleva a tu arcoíris.
Y conocí en mis viajes de libertad
profundos ríos,
extensos mares,
aguas turquesas besando
lentamente las faldas de arena.
Conocí montañas alfombradas de amapolas,
arboles subiendo al cielo
con sus brazos verdes suplicantes,
melodías hermosas de pájaros invisibles.
Ondas de luz
que trasportaban mil caricias del universo,
o el llanto alegre de nubarrones.
fui en mis viajes
Un animal sin dueño
que se sentía solo en el mundo,
volé, volé hasta perderme
y encontrar el nido
en un rizo de tu pelo,
donde afiance mis raíces
y mi fecundo amor
de diente de león.
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