kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
.
LA PUERTA DEL OLVIDO
¿Qué se esconde tras un muro coronado por filos de cristal
decorado con mil carteles de prohibido fijar carteles?
¿Qué le lleva a esta sombra humana,
casi muerta,
a deambular de madrugada por el arcén de una autovía
esperando la embestida definitiva del caballo?
¿Qué hay detrás del espejo indolente que radiografía el gesto cadavérico
y que ante la pregunta de qué está mirando te muestra lo que fuiste?
¿Qué encierra el insondable vacío
que le sigue al portazo de la mujer que se cansó de tus silencios?
La mujer
que esperando tus caricias marchitó,
la mujer
que de tanto quererte sin ser querida, claudicó.
Detrás de todo ello penden los racimos,
los racimos de la más absoluta y densa soledad.
Soledad gelatinosa
que humea en el pútrido paúl de su no presencia.
Plasma que no tiene precio en la arqueología de la tristeza,
pues preservará como si fuera ayer
los recuerdos de hace millones de años,
materializando mucho más allá de la muerte
el dolor que sufro por su ausencia.
Cariño,
nunca tuve la oportunidad de decirte
todo lo que no te había dicho
y sentía.
—Pensé que los silencios también contaban—
Y te fuiste, amor, quién sabe adónde.
¿Adónde?
—De pronto cimbrea en la brisa una melodía conocida—.
¿Qué sentido tiene que en esta noche cerrada
a las cuatro de la mañana de un domingo cualquiera,
recordándote con la mirada clavada en la puerta,
me lleguen de la calle aquellos versos de «Palabras para Julia»
que prometimos recitar a nuestros hijos
cuando se sintieran perdidos y solos?
Sonrío, y llorando como nunca antes,
apuro la cerveza,
poso las llaves en tu retrato,
y con sumo cuidado, y para siempre, cierro la puerta,
que alguna vez,
sí,
alguna vez
—y de eso estoy seguro—
custodió nuestros sueños.
~Kalkbadan~
Madrid, agosto de 2013
«Palabras para Julia», poema de D. José Agustín Goytisolo
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