Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube_share;ZBexhCsZK70]http://youtu.be/ZBexhCsZK70[/video]
Si el mundo se detuviese
por un momento, nada más -
de pronto, bajaría del tren de la vida
para festegiar mi tristeza
en la tierra del olvido;
lloraría - y toda mi angustia
desaparecería,
convirtiéndose en alegría.
Con los ojos cerrados, no me importaría
si es noche - o si es el día,
pues ya la peste de la humanidad
no me podría alcanzar -
y yo sin pena, en mi tumba dormiría,
hasta el llegar de primavera...
O solitarios, los caminos de la muerte
recorriendo en una vida misteriosa -
los que hace mucho ya se fueron,
con toda el alma abrazaría
y junto con ellos, en la niebla del silencio,
felizmente cantaría
sueños profundos e incomprendidos
de los seres nocturnos, espíritus perdidos -
versos de nostalgia y dolor de poesía;
sin sentir más necesidad alguna...
Libremente volando por toda la tierra,
con el brillo de luna
reflejándose en mi rostro inmortal -
mientras el mundo se estuviese ahogando
en su propio mal...
Mi luz - la cual me envidian las estrellas,
mi melancolía
me distingue del gentío;
por donde paseo, la oscuridad y el frío -
mis más fieles compañeros, me embellecen la existencia
con las viejas verdades, con sabiduría,
con el misterio en el cual cautiva mi alma
puede ver detrás de las cosas; a través de las cortinas -
más allá de todas las realidades...
No soy ningún ángel del cielo, la santidad
no es mi naturaleza, no es mi virtud -
las alas caídas, lúgubre voluntad
de levantarme cada vez que me hundo más y más,
como si el tiempo no fuera mi enemigo...
Un alma en luto por lo que dejó de existir
no conoce más límites, se atreve a desafiar el destino -
y siguiendo de pie, jamás baja la cabeza...
Así me llamo: la fuente del olvido;
en la mente en tal un estado
las sombras del triste pasado ajeno - ¡y el mío! -
bailan al ritmo del corazón que late sin sentido
y propósito, pesándome mucho...
Hasta que finalmente no aguante - y se canse de latir,
en un amanecer tardío.
Lágrimas del universo; la lluvia que limpiará
la piedra de mi tumba silente,
el fuego de la juventud apagado -
una estrella ardiente
la que de arder se habrá cansado...
El canto más amargo del viento norteño
para mí siempre tiene su encanto -
y sin miedo iré a través de lo desconocido;
y recordaré tan sólo eso, que la vida
y que todo, todo es un sueño -
y en la muerte despierta, comenzaré a vivir
una aventura sin fin...
[25/08/2013]
Si el mundo se detuviese
por un momento, nada más -
de pronto, bajaría del tren de la vida
para festegiar mi tristeza
en la tierra del olvido;
lloraría - y toda mi angustia
desaparecería,
convirtiéndose en alegría.
Con los ojos cerrados, no me importaría
si es noche - o si es el día,
pues ya la peste de la humanidad
no me podría alcanzar -
y yo sin pena, en mi tumba dormiría,
hasta el llegar de primavera...
O solitarios, los caminos de la muerte
recorriendo en una vida misteriosa -
los que hace mucho ya se fueron,
con toda el alma abrazaría
y junto con ellos, en la niebla del silencio,
felizmente cantaría
sueños profundos e incomprendidos
de los seres nocturnos, espíritus perdidos -
versos de nostalgia y dolor de poesía;
sin sentir más necesidad alguna...
Libremente volando por toda la tierra,
con el brillo de luna
reflejándose en mi rostro inmortal -
mientras el mundo se estuviese ahogando
en su propio mal...
Mi luz - la cual me envidian las estrellas,
mi melancolía
me distingue del gentío;
por donde paseo, la oscuridad y el frío -
mis más fieles compañeros, me embellecen la existencia
con las viejas verdades, con sabiduría,
con el misterio en el cual cautiva mi alma
puede ver detrás de las cosas; a través de las cortinas -
más allá de todas las realidades...
No soy ningún ángel del cielo, la santidad
no es mi naturaleza, no es mi virtud -
las alas caídas, lúgubre voluntad
de levantarme cada vez que me hundo más y más,
como si el tiempo no fuera mi enemigo...
Un alma en luto por lo que dejó de existir
no conoce más límites, se atreve a desafiar el destino -
y siguiendo de pie, jamás baja la cabeza...
Así me llamo: la fuente del olvido;
en la mente en tal un estado
las sombras del triste pasado ajeno - ¡y el mío! -
bailan al ritmo del corazón que late sin sentido
y propósito, pesándome mucho...
Hasta que finalmente no aguante - y se canse de latir,
en un amanecer tardío.
Lágrimas del universo; la lluvia que limpiará
la piedra de mi tumba silente,
el fuego de la juventud apagado -
una estrella ardiente
la que de arder se habrá cansado...
El canto más amargo del viento norteño
para mí siempre tiene su encanto -
y sin miedo iré a través de lo desconocido;
y recordaré tan sólo eso, que la vida
y que todo, todo es un sueño -
y en la muerte despierta, comenzaré a vivir
una aventura sin fin...
[25/08/2013]