MiguelLares
Poeta recién llegado
En aquel momento no pude darme cuenta
de la clase de emoción que mostraba mi rostro,
mientras la sostenía con la parcelada Venus
con olor a furia y el sucesivo color del amor,
verde linquen, y las sombras se exigen
para beber de su saliva,
de su rostro al mío cuando se tocan,
enorme y desenvuelto como el de siempre y en todo,
pues impacienta maravillosamente,
pesado pero nunca zafia, tan hermosa,
hermosísima y tan digna del amor como la tierra.
de la clase de emoción que mostraba mi rostro,
mientras la sostenía con la parcelada Venus
con olor a furia y el sucesivo color del amor,
verde linquen, y las sombras se exigen
para beber de su saliva,
de su rostro al mío cuando se tocan,
enorme y desenvuelto como el de siempre y en todo,
pues impacienta maravillosamente,
pesado pero nunca zafia, tan hermosa,
hermosísima y tan digna del amor como la tierra.