Adrian Correa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Le doy gracias a esta vida
por haberme permitido,
disfrutar cada momento
desde el día en que he nacido.
Gracias por esa infancia
que me enseño desde niño,
a recibir de mis padres
todo ese inmenso cariño.
Gracias por mostrarme
que me debía golpear,
porque los golpes me harían
poco a poco madurar.
Gracias por permitirme
andar senderos herrados,
hasta llegar a descubrir
como es amar y ser amado.
Gracias por mis amigos
con los que superamos,
la mera y simple amistad
para ser buenos hermanos.
Gracias por regalarme
la sonrisa y la pureza,
de mis queridos hijos
que son mi mayor riqueza.
Y el día que me abandones
no estaré triste ni dolido,
pues te seguiré agradeciendo
cada instante que he vivido.
por haberme permitido,
disfrutar cada momento
desde el día en que he nacido.
Gracias por esa infancia
que me enseño desde niño,
a recibir de mis padres
todo ese inmenso cariño.
Gracias por mostrarme
que me debía golpear,
porque los golpes me harían
poco a poco madurar.
Gracias por permitirme
andar senderos herrados,
hasta llegar a descubrir
como es amar y ser amado.
Gracias por mis amigos
con los que superamos,
la mera y simple amistad
para ser buenos hermanos.
Gracias por regalarme
la sonrisa y la pureza,
de mis queridos hijos
que son mi mayor riqueza.
Y el día que me abandones
no estaré triste ni dolido,
pues te seguiré agradeciendo
cada instante que he vivido.