alicia Pérez Hernández
Poeta que no puede vivir sin el portal
Amor constante más allá de la muerte… siguiendo a Francisco de Quevedo & Alicia

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora, a su afán ansioso lisonjera;
Si llegar a tiempo hubiera sido
para cerrar tus ojos, el día se iba
y tu alma se iba sin la mía,
en una hora en que yo no llegaría.
Más no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
En otra parte quedará tu memoria,
la llama que ardía, se apagará.
Y en la rivera de lo que fue tu vida,
se borrará la ley que viviste tan severa.
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas, que humor a tanto fuego han dado,
médulas, que han gloriosamente ardido,
Tu Dios; Como dijiste tantas veces:
que en soledad te tenía prisionero,
el dolor fue en la médula de tus huesos
Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, más polvo enamorado.
Tu paso por esta vida tuvo sentido;
aunque hoy, cenizas sea tu cuerpo, fue
un tiempo que viviste enamorado.
[video=youtube;2aOM8EWvOAw]http://www.youtube.com/watch?v=2aOM8EWvOAw&noredirect=1[/video]
Tu ausencia dulce ali
Tu larga ausencia me golpea
la sien izquierda.
Tu larga ausencia me raya
el corazón de punta a punta.
Tu larga ausencia me roba
el mar de la tranquilidad.
Tu larga ausencia me azota,
cual látigo, el interior,
hecho ascuas.
¿De qué me sirven tus palabras?
Tu larga ausencia -atroz lejanía-
seca los trigales de mi labranza.
¿De qué me sirve tu vistoso decir,
si el milagro no se realiza
-el agua en vino-?
Tu larga ausencia encrespa los mares
de mi tierra.
¿De qué me sirve estar bajo la acacia
amándote, diciéndote palabras rizadas,
dándoles mimo a tus montes
de lirios y azucenas,
besando tus labios de grana?
-suplicio de imaginación exaltada-.
¿De qué me sirve, dime, linda azteca,
bajo la sombra de un haya tumbado,
imaginándome tu boca en mi boca?
Tu ausencia me condena,
tu ausencia mi ali el pecho
me encarcela.
¿No eres tú, mi linda flor,
el néctar de mi condena?
¿No eres tú, mi linda azteca,
la luz de mi celda carcelera?
-estar y no estar:
existente paradoja-.
-No pierdo la fe espero por ti dulce ali-
-Salvador salgomanzano 16-3-12- Úbeda-
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora, a su afán ansioso lisonjera;
Si llegar a tiempo hubiera sido
para cerrar tus ojos, el día se iba
y tu alma se iba sin la mía,
en una hora en que yo no llegaría.
Más no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
En otra parte quedará tu memoria,
la llama que ardía, se apagará.
Y en la rivera de lo que fue tu vida,
se borrará la ley que viviste tan severa.
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas, que humor a tanto fuego han dado,
médulas, que han gloriosamente ardido,
Tu Dios; Como dijiste tantas veces:
que en soledad te tenía prisionero,
el dolor fue en la médula de tus huesos
Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, más polvo enamorado.
Tu paso por esta vida tuvo sentido;
aunque hoy, cenizas sea tu cuerpo, fue
un tiempo que viviste enamorado.
[video=youtube;2aOM8EWvOAw]http://www.youtube.com/watch?v=2aOM8EWvOAw&noredirect=1[/video]
Alicia Pérez Hernández
-No es la pluma la que escribe es el alma-
Tu larga ausencia me golpea
la sien izquierda.
Tu larga ausencia me raya
el corazón de punta a punta.
Tu larga ausencia me roba
el mar de la tranquilidad.
Tu larga ausencia me azota,
cual látigo, el interior,
hecho ascuas.
¿De qué me sirven tus palabras?
Tu larga ausencia -atroz lejanía-
seca los trigales de mi labranza.
¿De qué me sirve tu vistoso decir,
si el milagro no se realiza
-el agua en vino-?
Tu larga ausencia encrespa los mares
de mi tierra.
¿De qué me sirve estar bajo la acacia
amándote, diciéndote palabras rizadas,
dándoles mimo a tus montes
de lirios y azucenas,
besando tus labios de grana?
-suplicio de imaginación exaltada-.
¿De qué me sirve, dime, linda azteca,
bajo la sombra de un haya tumbado,
imaginándome tu boca en mi boca?
Tu ausencia me condena,
tu ausencia mi ali el pecho
me encarcela.
¿No eres tú, mi linda flor,
el néctar de mi condena?
¿No eres tú, mi linda azteca,
la luz de mi celda carcelera?
-estar y no estar:
existente paradoja-.
-No pierdo la fe espero por ti dulce ali-
-Salvador salgomanzano 16-3-12- Úbeda-
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