Y se convencen mis ojos. (En la cola del paro)

Engel

SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
Hoy vengo con un temblor como de azúcar,
vengo de la oficina del paro, con los zapatos
de andar lento y la mirada llena de esquinas,
soy una larga fila inclinada hacia la esperanza.

En la cola veo un señor mayor, y sufro de verle.
Él ahora sólo es una duda
o dos. La otra es mía.

Mira como viene. Parece un espejo,
toma el color del local
y se ungüenta perpendicular a la ventanilla
pensando que nadie lo piensa.

Desde este lado de su frío estoy mirando
y mientras llueve expiación, o porque llueve expiación
pienso que es hora de beberle la pena
a esos ojos grandes.

Parecen islas, dicen los míos,
que se extrañan de que allí,
justo allí, abreven hoy la sed.
Y se convencen:
simulan una ilusión que no existe.
Acudid, acudid con esperanza
preparaos a sufrirla
y no digáis a nadie

que de allí no se vuelve.
 
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Conmovedor tu poema, una realidad cada vez más instalada en aquellos paises donde la gente que los gobierna, esos que tienen el poder... mira más el bien propio que por el colectivo... Mi abrazo a tu alma con todo cariño.

+Dama+
 
Última edición:
Gracias por pasar, María. En este poema traté de reflejar la realidad; la tristeza y desesperanza que vi en esos ojos.
Un beso y feliz sábado. Gracias también por llevarte el cerito.
 
De la tragedia te brota un caudal de sentimientos que convierten la dureza en poesía con dureza. No hay forma de adornar esa cola que crece y crece destruyendo esperanzas y todo lo que toca.
Una delicia la visita, como siempre.

Un abrazo Engel.

Uqbar
 
Pueblo dormido, eso es lo que ellos quieren, pretenden criarnos en la ignorancia haciéndonos creer que nos tragamos todas y cada una de las palabras que ¿nos dicen?, En la cola del paro se pueden escuchar muchas historias, relatos de una vida impregnada en carencias y despropósitos...te vienes malo a casa, maldiciendo a los que de una u otra manera cooperan para que este país se haya ido a la...
Engel, un gusto leerte, muuuuchos abrazos.XAo.
 
De la tragedia te brota un caudal de sentimientos que convierten la dureza en poesía con dureza. No hay forma de adornar esa cola que crece y crece destruyendo esperanzas y todo lo que toca.
Una delicia la visita, como siempre.

Un abrazo Engel.

Uqbar

Un abrazo, Uqbar.
Gracias por pasar por este poema y dejar tu aporte.
Siempre es grato hallarte. Feliz día.
 
Pueblo dormido, eso es lo que ellos quieren, pretenden criarnos en la ignorancia haciéndonos creer que nos tragamos todas y cada una de las palabras que ¿nos dicen?, En la cola del paro se pueden escuchar muchas historias, relatos de una vida impregnada en carencias y despropósitos...te vienes malo a casa, maldiciendo a los que de una u otra manera cooperan para que este país se haya ido a la...
Engel, un gusto leerte, muuuuchos abrazos.XAo.


Saludos Pilar, qué alegría hallarte de nuevo entre mis letras.
Gracias por dejar tu comentario. Fuerte abrazo querida amiga.
 
Hoy vengo con un temblor como de azúcar,
vengo de la oficina del paro, con los zapatos
de andar lento y la mirada llena de esquinas,
soy una larga fila inclinada hacia la esperanza.

En la cola veo un señor mayor, y sufro de verle.
Él ahora sólo es una duda
o dos. La otra es mía.

Mira como viene. Parece un espejo,
toma el color del local
y se ungüenta perpendicular a la ventanilla
pensando que nadie lo piensa.

Desde este lado de su frío estoy mirando
y mientras llueve expiación, o porque llueve expiación
pienso que es hora de beberle la pena
a esos ojos grandes.

Parecen islas, dicen los míos,
que se extrañan de que allí,
justo allí, abreven hoy la sed.
Y se convencen:
simulan una ilusión que no existe.
Acudid, acudid con esperanza
preparaos a sufrirla
y no digáis a nadie
que de allí no se vuelve.

jajajajaj es cierto, se lleva una un monton de tiempo en la cola del paro , fijate si se lleva tiempo que hasta te dá tiempo de hacer versos como estos jajajj. Me gusto aunque este poema lleva su tiempecito jejej. ABRAZOS
 
Hoy vengo con un temblor como de azúcar,
vengo de la oficina del paro, con los zapatos
de andar lento y la mirada llena de esquinas,
soy una larga fila inclinada hacia la esperanza.

En la cola veo un señor mayor, y sufro de verle.
Él ahora sólo es una duda
o dos. La otra es mía.

Mira como viene. Parece un espejo,
toma el color del local
y se ungüenta perpendicular a la ventanilla
pensando que nadie lo piensa.

Desde este lado de su frío estoy mirando
y mientras llueve expiación, o porque llueve expiación
pienso que es hora de beberle la pena
a esos ojos grandes.

Parecen islas, dicen los míos,
que se extrañan de que allí,
justo allí, abreven hoy la sed.
Y se convencen:
simulan una ilusión que no existe.
Acudid, acudid con esperanza
preparaos a sufrirla
y no digáis a nadie
que de allí no se vuelve.
Muy triste, una realidad siempre vigente. Excelente la ternura de tu mirada. Muy bueno.
Saludos.
 

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