Niëtmore Solysmun
Poeta fiel al portal
de entre todas mis obras decido dedicarle,
a un Ser que forma parte de mí ahora.
Por todo lo que ha hecho,
y lo que ha permitido hacer.
Puede que no sea maestra,
pero a mí me ha enseñado
y enseñará lo indecible.
Buscando al Hombre Dulce
Me despierto, con el mismo aire
a incertidumbre. No pienso delante
del espejo, sólo espero
a ver si me contestará algún día.
No sé si llegaré a encontrarte,
Hombre Dulce.
Pasan las horas, río, reviso, escucho
Y nada sigue igual tras la rutina.
La tarde me depara nubes de estudio
provechoso para la mente,
no sé si para el bolsillo.
Mis oídos se embotan cuando llega
El compañero de piso,
me propone ir a ver
un documental independiente.
Sólo por rebelarme ante él,
Le contesto afirmativamente.
Y ahí estabas tú,
Hombre dulce.
Pasajero de tus calles.
Decían que habías muerto,
Cantando en solitario,
frente un pobre escenario.
No entendieron tu existencia,
No merecían corromperte
Y por eso desapareciste.
La trágica historia seguía,
Viajaste a otros continentes
a través de tu música olvidada.
Al Sur del polo oeste,
Se alzaron las cabezas
desplegando sus vendajes.
Querían escuchar mucho más
que un simple altavoz procesado.
Censurados hasta el corte,
pronunciaron tu olvidado nombre.
Hombre dulce de voz firme,
conseguiste liberar montañas
cambiando eras de soporte.
Alguien preguntó por ti,
Nadie sabía mucho más que tú.
Famoso sin pronombre,
de paradero desconocido.
Dijeron que habías muerto,
Retirado y sin conciertos.
Hasta que un buen día,
Después de Navidad,
Jesús bendijo tu porte.
Reclamaron tu buen nombre,
Rebuscando entre lobos
de la alfombra roja,
alguien inocente al fin exclamó
¡Ese hombre aún está vivo!
Desconcierto y gran júbilo,
despertaste de entre los
muertos, un mito pasó
de la Historia, para convertirse
en más que una leyenda.
Si invisible removiste tierras,
ahora los cielos te anhelaban.
Un gran hombre de lo más humilde,
prefirió seguir amando libre,
sin saber cómo ni dónde,
le depararía la gran pregunta,
de cuántos sueños más llegarán
bajo la nieve del gran valor, capaz.
Me despierto, con el mismo aire
a incertidumbre. No pienso delante
del espejo, sólo espero
a ver si me contestará algún día.
No sé si llegaré a encontrarte,
Hombre Dulce.
Pasan las horas, río, reviso, escucho
Y nada sigue igual tras la rutina.
La tarde me depara nubes de estudio
provechoso para la mente,
no sé si para el bolsillo.
Mis oídos se embotan cuando llega
El compañero de piso,
me propone ir a ver
un documental independiente.
Sólo por rebelarme ante él,
Le contesto afirmativamente.
Y ahí estabas tú,
Hombre dulce.
Pasajero de tus calles.
Decían que habías muerto,
Cantando en solitario,
frente un pobre escenario.
No entendieron tu existencia,
No merecían corromperte
Y por eso desapareciste.
La trágica historia seguía,
Viajaste a otros continentes
a través de tu música olvidada.
Al Sur del polo oeste,
Se alzaron las cabezas
desplegando sus vendajes.
Querían escuchar mucho más
que un simple altavoz procesado.
Censurados hasta el corte,
pronunciaron tu olvidado nombre.
Hombre dulce de voz firme,
conseguiste liberar montañas
cambiando eras de soporte.
Alguien preguntó por ti,
Nadie sabía mucho más que tú.
Famoso sin pronombre,
de paradero desconocido.
Dijeron que habías muerto,
Retirado y sin conciertos.
Hasta que un buen día,
Después de Navidad,
Jesús bendijo tu porte.
Reclamaron tu buen nombre,
Rebuscando entre lobos
de la alfombra roja,
alguien inocente al fin exclamó
¡Ese hombre aún está vivo!
Desconcierto y gran júbilo,
despertaste de entre los
muertos, un mito pasó
de la Historia, para convertirse
en más que una leyenda.
Si invisible removiste tierras,
ahora los cielos te anhelaban.
Un gran hombre de lo más humilde,
prefirió seguir amando libre,
sin saber cómo ni dónde,
le depararía la gran pregunta,
de cuántos sueños más llegarán
bajo la nieve del gran valor, capaz.
Gracias J.S.R., por mantenerme viva.
17/09/13
Última edición:







