ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
“Indágame si quieres con los ojos nocturnos”
Pablo Neruda.
Te asienta bien la primavera.
Alguien sin saber dirá que soy un vago,un vagabundo que anda solo por el mundo.
Pero estas cosas son por lo que divago,mantienen el alma y mi ser ilusionado.
Mi brazalete es un cordón bien amarrado.El cielo de la noche es mi habitación.
El reloj de la iglesia acostumbrado a mirarme descalzo, yo sin nada escuchando en la hierba sus campanadas.
La tarde está en calma, el griterío matinal se ha ido,uno que otro ruido tenue ya desaparecido.
Retorna el bullicio, unos llegan tarde y otros van quedando dormidos.
No sé qué día es hoy…parece domingo, saberlo ¿para qué? si en este día también te quiero conmigo
La noche parece igual desde que nace hasta su ocaso con tantos imponderables, perdí el conteo,no sé cuántas campanadas hay detrás del eco.
Es clara la noche pero la luna no me dice nada,espero que no sea la media noche,ronda un alma por las calles y tengo frío.
La neblina se asienta sobre mi cara.Enfilados tengo ya mis pasos ¿es tarde ya?
¿O aún es muy temprano?, a las seis debo estar listo.
Perdí la cuenta de los tañidos, tengo que cerciorarme por mi mismo,estar frente a él, sin mentirme o sin mentirse él mismo.
No quiero que sea como una estatua sin moverse,en la distancia puedo verlo pero no distingo las agujas, imagino la secuencia y el clásico tictaczumbando por mi cabeza.
¡Nooooo! ¡en el reloj marcan las tres,trataré de dormir, no creo lograrlo ni tampoco quiero quedarme dormido.
Es el interés amalgamado con la incumbencia y me convenzo de esto, la procedencia tú sabes,lo material es el resultado de estas letras.
Podemos vernos una tarde o coincidir aún distantes.El cambio de estación se acerca…
¡Te asienta bien la primavera!
Geber Humberto Pérez Ulín.
Pablo Neruda.
Te asienta bien la primavera.
Alguien sin saber dirá que soy un vago,un vagabundo que anda solo por el mundo.
Pero estas cosas son por lo que divago,mantienen el alma y mi ser ilusionado.
Mi brazalete es un cordón bien amarrado.El cielo de la noche es mi habitación.
El reloj de la iglesia acostumbrado a mirarme descalzo, yo sin nada escuchando en la hierba sus campanadas.
La tarde está en calma, el griterío matinal se ha ido,uno que otro ruido tenue ya desaparecido.
Retorna el bullicio, unos llegan tarde y otros van quedando dormidos.
No sé qué día es hoy…parece domingo, saberlo ¿para qué? si en este día también te quiero conmigo
La noche parece igual desde que nace hasta su ocaso con tantos imponderables, perdí el conteo,no sé cuántas campanadas hay detrás del eco.
Es clara la noche pero la luna no me dice nada,espero que no sea la media noche,ronda un alma por las calles y tengo frío.
La neblina se asienta sobre mi cara.Enfilados tengo ya mis pasos ¿es tarde ya?
¿O aún es muy temprano?, a las seis debo estar listo.
Perdí la cuenta de los tañidos, tengo que cerciorarme por mi mismo,estar frente a él, sin mentirme o sin mentirse él mismo.
No quiero que sea como una estatua sin moverse,en la distancia puedo verlo pero no distingo las agujas, imagino la secuencia y el clásico tictaczumbando por mi cabeza.
¡Nooooo! ¡en el reloj marcan las tres,trataré de dormir, no creo lograrlo ni tampoco quiero quedarme dormido.
Es el interés amalgamado con la incumbencia y me convenzo de esto, la procedencia tú sabes,lo material es el resultado de estas letras.
Podemos vernos una tarde o coincidir aún distantes.El cambio de estación se acerca…
¡Te asienta bien la primavera!
Geber Humberto Pérez Ulín.
Última edición: