​UNA BUENA PERSONA
El profesor Ibarra nos ha dejado.
Manolo ¿por qué te has ido?
¿no estabas bien con nosotros?
Todos los que conocíamos a Manolo lo queríamos.
Siempre lo recordaré en su casa,
en uno de los improvisados congresos
que montaba casi semanalmente
con científicos, amigos y becarios.
Sabio catador de grandes vinos,
siempre impecable,
con su impecable bigote de Aramis
(porque, aunque mosquetero,
siempre fue elegante),
perfecto anfitrión, encantador conversador,
y gafas algo ahumadas que no lograron nunca
ocultar la dulce sonrisa de sus ojos.
Y, sobre todo, exquisitamente educado.
¿Por qué te has ido sin reservarme
un sitio a tu lado?
Manolo, has sido, todavía eres,
y siempre serás una buena persona.
--..--