Lôren
Poeta fiel al portal
De repente, el brazo se estira
pretérito y pretencioso
pitagórico y platótico
como un chicle interminable.
Luego aprieta la luna
con sus dedos patosos
apabullados de tanto roce
como pulpos implacables.
Y se aparean mis miembros
reproduciendo más y más brazos
cientos de piernas pasmosas
mientras me retuerzo en espasmos.
Cuento ya cinco ojos, siete ojeras,
mil orejas preñadas de oídos
siete lenguas serpenteando
entre sus bucales nidos.
¡Y todos crecen sin parar!
las tibias,
los peronés,
los pelos,
los metatarsos
y cada vértebra cervical.
Alargo uno de mis cuellos
para chupar una estrella
con sabor a lima-limón.
Y, sin plazo ni previo aviso,
exploto, floja y descompuesta,
como un viejo acordeón.
( ¡Maldito brazo imperfecto!)
pretérito y pretencioso
pitagórico y platótico
como un chicle interminable.
Luego aprieta la luna
con sus dedos patosos
apabullados de tanto roce
como pulpos implacables.
Y se aparean mis miembros
reproduciendo más y más brazos
cientos de piernas pasmosas
mientras me retuerzo en espasmos.
Cuento ya cinco ojos, siete ojeras,
mil orejas preñadas de oídos
siete lenguas serpenteando
entre sus bucales nidos.
¡Y todos crecen sin parar!
las tibias,
los peronés,
los pelos,
los metatarsos
y cada vértebra cervical.
Alargo uno de mis cuellos
para chupar una estrella
con sabor a lima-limón.
Y, sin plazo ni previo aviso,
exploto, floja y descompuesta,
como un viejo acordeón.
( ¡Maldito brazo imperfecto!)
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