Jhon Barros
Poeta adicto al portal
Me dejaste entrar.
25/09/2013
(en contestación a tu comentario Marlen)
Me dejaste entrar, por aquella rendija
por donde un día caminaba la soledad,
por donde el viento agitaba tu alma,
por donde se alborotan los sentidos y se pierde la calma
Me dejaste entrar, para adueñarme de tu sonrisa,
de tu juventud, de tus palabras bañadas en caricias
para arroparme de tu ternura
y embriagarme con tu lujuria.
Me dejaste entrar, como un ladrón
escondido en la oscuridad de tus ojos,
cauto pase para complacer tus antojos
y me aleje llevando mis abrojos.
Me dejaste entrar, por donde entra un amante
a hurtadillas, para luego alejarse,
para tomar de tu cuerpo lo que puedas darme
para quedar cansado de amarte.
Me dejaste entrar no importa cuanto pude quedarme,
me quede lo necesario para admirarte,
y me fui como se aleja la noche en la madrugada
para por siempre recordarte: como mi amada.
25/09/2013
(en contestación a tu comentario Marlen)
Me dejaste entrar, por aquella rendija
por donde un día caminaba la soledad,
por donde el viento agitaba tu alma,
por donde se alborotan los sentidos y se pierde la calma
Me dejaste entrar, para adueñarme de tu sonrisa,
de tu juventud, de tus palabras bañadas en caricias
para arroparme de tu ternura
y embriagarme con tu lujuria.
Me dejaste entrar, como un ladrón
escondido en la oscuridad de tus ojos,
cauto pase para complacer tus antojos
y me aleje llevando mis abrojos.
Me dejaste entrar, por donde entra un amante
a hurtadillas, para luego alejarse,
para tomar de tu cuerpo lo que puedas darme
para quedar cansado de amarte.
Me dejaste entrar no importa cuanto pude quedarme,
me quede lo necesario para admirarte,
y me fui como se aleja la noche en la madrugada
para por siempre recordarte: como mi amada.
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