Orlando Ramos
Un verso, una vida.
Poseía la poesía perpetua como un haz de luz
la amarga ojiva traslucida entre jazmines
trajo un mito siniestro convertido en verdad.
Me convertí en vencejo sin alas
con memorias del aire en las alturas
alcanzando ver quimeras sobre el suelo.
Las palabras resonantes sin eco
cercenaban los genes memorables
ahora podre decir, ¡Conocimiento!
la amarga ojiva traslucida entre jazmines
trajo un mito siniestro convertido en verdad.
Me convertí en vencejo sin alas
con memorias del aire en las alturas
alcanzando ver quimeras sobre el suelo.
Las palabras resonantes sin eco
cercenaban los genes memorables
ahora podre decir, ¡Conocimiento!
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