Es el momento de no mirar atrás,
de sólo mirar hacia delante
y no dejar de caminar.
Te enseñé que el triunfo de un sueño,
siempre se puede conseguir,
si nunca lo dejas de perseguir.
Estuve contigo hasta el fin de vivir,
lloré contigo
y sequé tus lágrimas
con pañuelos de esperanza.
Te levanté cuando te caíste
y te regalé mis pies,
para que pudieras seguir.
Mi vida llegó a su fin
y ya no estoy ahí,
no te puedo acompañar.
Pero hasta mi fin
sabes que luché,
porque un día lo pudieras conseguir.
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