No hay tesoros guardados por dragones,
ni doncellas que esperen ser salvadas,
ni hay héroes bizarros con espadas
arriesgando sus vidas sin razones!
La doncella se yergue cual dragón
que defiende su cueva del tesoro
del héroe que asalta su decoro
e insiste en defenderla cual bufón.
¡Ciñe tu espada amante arrebatado!
No le urge a la doncella del guerrero,
más que su corazón enamorado.
Blande su alma, firmeza del acero,
cabalgando un dragón domesticado,
solo anhela el amor del compañero
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