Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube;X13k4Q0PtFY]http://www.youtube.com/watch?v=X13k4Q0PtFY[/video]
¡Estrella caída! Mar del silencio -
tumba abierta...
¿En dónde se ha quedado el sueño,
por qué no puedo jamás descansar?
Me fui a dormir con la luz del alba,
me fui - pero no pude ni cerrar los ojos
pensando en lo maravilloso que será
encontrarte por fin -
y las horas se me hacían demasiado largas...
Maldigo el tiempo que me hace esperar
cuando quisiera que pase ya lo que ha de pasar -
y que corre con velocidad del viento
cuando quisiera detenerlo por el resto de la eternidad...
¡Cuánto te amo...! Ni te das cuenta,
y aunque lo percibas - ¿tú sí corresponderás
a tal un sentimiento?
Si te parezco una atrevida, disculpa mi osadía -
pero por ti mi noche se ha convertido ya en día
sin que pueda dejar de extrañar lo que jamás he tenido...
Sin cansarme de soñar despierta
y dejar volar la imaginación -
y perdida en esta ilusión,
peleo con el fantasma de tu rostro el que llena mi pensar;
y me rindo voluntariamente a semejante majestad -
y me ahogo en las aguas profundas de la soledad...
¡Pero qué felicidad! Cuando me hablarás por primera vez
y oiré tu voz - y más aún si me abrazaras,
cantaría para ti un himno mudo de mi euforia,
¡desde el fondo del alma que siente...!
Ojalá que sea pronto - porque me está matando el amor,
porque tus muchas virtudes me tienen cautiva;
prisionera soy del sentimiento -
el que florece con cada nueva puesta del sol,
con cada hoja caída de este árbol de la vida,
en el otoño lleno de incertidumbre...
Quiero que conozcas mi devoción
y que me permitas seguirte como la sombra sin cara,
arrastrada por sus propias tempestades
hacia el mar del olvido...
¡Quiero dar mi vida por ti...!
Tan sólo para que seas feliz,
todo te doy y nada te pido,
sólo que me dejes quererte...
¡Amor! Yo voy a ser fuerte;
en mí encontrarás tu fortaleza -
¡y para ti existiré, oh sol de mi vida,
cielo al que no alcanzo
todavía...!
Tú hermoso y valiente,
caballero de mil encantos -
¡príncipe cuyo reino es mi corazón!
Al que la mente piensa a toda hora;
a ti, te entrego mi mañana y mi ahora,
¡y todo lo que soy...!
Tú eres un gran conquistador
que a la tierra lejana la encadenó tan dulcemente
que muere feliz en tu poder,
eterna esclava.
Y renacerá cuando te vea,
con rosas y jazmín adornará tus altares
en donde el amor te ofrecerá más puro
que todos los manjares -
el del alma que sin ti no vive...
* * * *
Ingenioso eres en tu pensamiento,
no hay quien se te pueda comparar -
no hay quien contigo podría igualarse,
¡pues dichoso quien te haya conocido!
Cuando tocas la música celestial
la cual acaricia mis oídos,
¡cual deleite! - eres como un ser inmortal
que vino al mundo para ser adorado...
Encantador - ¡mi rey, mi señor!
Mi alegría - y mi dolor
cuando no estoy junto a ti, oh querido -
eres la fuente de mi inspiración
cuando por la madrugada en vez de dormir, escribo -
y le das a mi existencia
un nuevo rumbo, dirección y sentido.
Y te amo porque así te percibo,
como la divinidad tanto como el fuego;
aire de esperanza - y la negrura de la noche,
amiga y aliada de un alma enamorada
la cual añora tu sagrada presencia...
Tú mi dueño, déjame vivir el sueño -
y de mi amor ten piedad,
pues yo me muero
y no consigo jamás calmar
este corazón inquieto,
repitiendo tu nombre con tanto sentimiento
que el mundo se ha de acabar...
En estas blasfemias peligrosamente divaga mi mente
cuando tu imágen la ocupa por completo;
me devora y me está consumiendo
la llama que arde sin cesar -
y la que por ti seguirá ardiendo.
[01/10/2013]
¡Estrella caída! Mar del silencio -
tumba abierta...
¿En dónde se ha quedado el sueño,
por qué no puedo jamás descansar?
Me fui a dormir con la luz del alba,
me fui - pero no pude ni cerrar los ojos
pensando en lo maravilloso que será
encontrarte por fin -
y las horas se me hacían demasiado largas...
Maldigo el tiempo que me hace esperar
cuando quisiera que pase ya lo que ha de pasar -
y que corre con velocidad del viento
cuando quisiera detenerlo por el resto de la eternidad...
¡Cuánto te amo...! Ni te das cuenta,
y aunque lo percibas - ¿tú sí corresponderás
a tal un sentimiento?
Si te parezco una atrevida, disculpa mi osadía -
pero por ti mi noche se ha convertido ya en día
sin que pueda dejar de extrañar lo que jamás he tenido...
Sin cansarme de soñar despierta
y dejar volar la imaginación -
y perdida en esta ilusión,
peleo con el fantasma de tu rostro el que llena mi pensar;
y me rindo voluntariamente a semejante majestad -
y me ahogo en las aguas profundas de la soledad...
¡Pero qué felicidad! Cuando me hablarás por primera vez
y oiré tu voz - y más aún si me abrazaras,
cantaría para ti un himno mudo de mi euforia,
¡desde el fondo del alma que siente...!
Ojalá que sea pronto - porque me está matando el amor,
porque tus muchas virtudes me tienen cautiva;
prisionera soy del sentimiento -
el que florece con cada nueva puesta del sol,
con cada hoja caída de este árbol de la vida,
en el otoño lleno de incertidumbre...
Quiero que conozcas mi devoción
y que me permitas seguirte como la sombra sin cara,
arrastrada por sus propias tempestades
hacia el mar del olvido...
¡Quiero dar mi vida por ti...!
Tan sólo para que seas feliz,
todo te doy y nada te pido,
sólo que me dejes quererte...
¡Amor! Yo voy a ser fuerte;
en mí encontrarás tu fortaleza -
¡y para ti existiré, oh sol de mi vida,
cielo al que no alcanzo
todavía...!
Tú hermoso y valiente,
caballero de mil encantos -
¡príncipe cuyo reino es mi corazón!
Al que la mente piensa a toda hora;
a ti, te entrego mi mañana y mi ahora,
¡y todo lo que soy...!
Tú eres un gran conquistador
que a la tierra lejana la encadenó tan dulcemente
que muere feliz en tu poder,
eterna esclava.
Y renacerá cuando te vea,
con rosas y jazmín adornará tus altares
en donde el amor te ofrecerá más puro
que todos los manjares -
el del alma que sin ti no vive...
* * * *
Ingenioso eres en tu pensamiento,
no hay quien se te pueda comparar -
no hay quien contigo podría igualarse,
¡pues dichoso quien te haya conocido!
Cuando tocas la música celestial
la cual acaricia mis oídos,
¡cual deleite! - eres como un ser inmortal
que vino al mundo para ser adorado...
Encantador - ¡mi rey, mi señor!
Mi alegría - y mi dolor
cuando no estoy junto a ti, oh querido -
eres la fuente de mi inspiración
cuando por la madrugada en vez de dormir, escribo -
y le das a mi existencia
un nuevo rumbo, dirección y sentido.
Y te amo porque así te percibo,
como la divinidad tanto como el fuego;
aire de esperanza - y la negrura de la noche,
amiga y aliada de un alma enamorada
la cual añora tu sagrada presencia...
Tú mi dueño, déjame vivir el sueño -
y de mi amor ten piedad,
pues yo me muero
y no consigo jamás calmar
este corazón inquieto,
repitiendo tu nombre con tanto sentimiento
que el mundo se ha de acabar...
En estas blasfemias peligrosamente divaga mi mente
cuando tu imágen la ocupa por completo;
me devora y me está consumiendo
la llama que arde sin cesar -
y la que por ti seguirá ardiendo.
[01/10/2013]
Última edición: