Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Te guardo, amor, en un pedazo de vida
que siento a veces que no me pertenece.
Te vivo atientas, te desconozco
por cada centímetro de esa piel que creí mía.
Los días pasan,
se duermen los sueños de vigilias
y a mis oídos vuelven las canciones
que acompañan mis pasos
y me son tan conocidas
que las canto y participan
de esta agonía mía.
Qué bueno sería, amor, salir de cuentas,
parir una noche a nuestra medida,
comernos a besos,
compartir el hambre,
¡qué bueno sería!
Quizás no encuentre manjar
más suculento que tu ombligo;
no sé siquiera si existen sucedáneos.
Quizás no me encuentre lo que busco,
¿por qué tenía que encontrarme?
Hoy ya no son lo mismo
ni perros ni collares,
ni risas ni ladridos.
Hoy todo es presencia
de un vacío incontenido.
Lloran los peces ríos
sólo por llegar al mar que albergas en tu orilla;
ser pez, ser ojos, ser boca,
¡qué bueno sería!
Ser río que fluye hasta tu playa,
aunque muriera de sal
junto a una roca.
que siento a veces que no me pertenece.
Te vivo atientas, te desconozco
por cada centímetro de esa piel que creí mía.
Los días pasan,
se duermen los sueños de vigilias
y a mis oídos vuelven las canciones
que acompañan mis pasos
y me son tan conocidas
que las canto y participan
de esta agonía mía.
Qué bueno sería, amor, salir de cuentas,
parir una noche a nuestra medida,
comernos a besos,
compartir el hambre,
¡qué bueno sería!
Quizás no encuentre manjar
más suculento que tu ombligo;
no sé siquiera si existen sucedáneos.
Quizás no me encuentre lo que busco,
¿por qué tenía que encontrarme?
Hoy ya no son lo mismo
ni perros ni collares,
ni risas ni ladridos.
Hoy todo es presencia
de un vacío incontenido.
Lloran los peces ríos
sólo por llegar al mar que albergas en tu orilla;
ser pez, ser ojos, ser boca,
¡qué bueno sería!
Ser río que fluye hasta tu playa,
aunque muriera de sal
junto a una roca.