James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Ay ,que felicidad mas rara...
Ay, que felicidad insana...
Clarea entre sombras de terciopelo,
los pasos nublados del tacón al suelo,
e inquieta la dueña de las miradas,
cielo, ojos de espejo, de sueños de madrugada.
Corriendo va para estar sentada...
huyendo las horas en inventes de añoranzas,
maestra de hacer de amor y mentiras
el hilo de la vida que se estira,
que atenta y sin querer ya se suicida.
Ay, que felicidad ingrata,
la vida que observa como las ratas...
Ay, que felicidad insana,
cuando lo mismo da de las mañanas....
Que asco de vida...
que todo cuanto haces
se te oxida...
Que infecunda estancia
alimento vivo
de las jactancias...
El velo del oprobio censurado
en la puerta del ocio del cansancio...
Añil de madreperla en la ventana
anuncia al nuevo día, nuevas calmas...
Pronuncian grandes nubes las tormentas
hora de levantar visiones sueltas y volver...
al principio pensando que el vivir es un suicidio.
"Le vie entre les ombres..."
Ay, que felicidad insana...
Clarea entre sombras de terciopelo,
los pasos nublados del tacón al suelo,
e inquieta la dueña de las miradas,
cielo, ojos de espejo, de sueños de madrugada.
Corriendo va para estar sentada...
huyendo las horas en inventes de añoranzas,
maestra de hacer de amor y mentiras
el hilo de la vida que se estira,
que atenta y sin querer ya se suicida.
Ay, que felicidad ingrata,
la vida que observa como las ratas...
Ay, que felicidad insana,
cuando lo mismo da de las mañanas....
Que asco de vida...
que todo cuanto haces
se te oxida...
Que infecunda estancia
alimento vivo
de las jactancias...
El velo del oprobio censurado
en la puerta del ocio del cansancio...
Añil de madreperla en la ventana
anuncia al nuevo día, nuevas calmas...
Pronuncian grandes nubes las tormentas
hora de levantar visiones sueltas y volver...
al principio pensando que el vivir es un suicidio.
"Le vie entre les ombres..."