ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se me olvida.
¿Qué cincel mortífero de golpes repetidos
golpeó sin piedad mi espalda dejando
la pintura indeleble de tu rostro iluminado?
En qué arco se emplazó el dardo envenenado
alojado en mi pecho sin escudo.
¿Cómo pude dejar abierta la ventana
debajo del cobertizo sabiendo de tu
mirada el fulgurante hechizo?
¿En dónde el rocío dejó tu beso húmedo?
Ese beso me recuerda el camino
que tomaban mis labios sin desvío.
¿Cómo perder la memoria de tus huellas
si las brechas están abiertas
y las neuronas son como las aguas de antaño?
Hoy me baño con la espuma y el vino añejo
que en el cáliz de mi cuerpo se quedaron.
Lentamente la savia lame la corteza
resbala su lengua como el agua
que de la nube se desgaja.
Desprendidas aves de la noche tornan
inaugurando el fin del ocaso,
entre cantos tumultuosos se me olvida
qué día no te soñé.
Geber Humberto Perez Ulin.