Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si vienes a visitarme
serás bienvenida,
extenderé un manto de alivio
para tus pies
decoraré el ébano de tu atuendo.
Si pasas por mi aliento
robando el último suspiro
agradeceré el detalle de tu
tiempo, el interés de tu
dedicación.
Aquí te aguardo con el dolor agudizado
en las pupilas, laxo tórax plegándose
en el eclipse de una lágrima.
Y haremos el amor mientras los pájaros
impregnan sus alas en el lodazal
de un crudo asfalto;
y nos tocaremos con la caricia del agua,
con el suspiro del viento,
con el aroma a jazmín que
nutre al olvido.
Roza mis parpados con tus dedos
antes de cerrarlos,
besa mis labios con el amor de la vida,
apasionada amante que un día intuí.
Abre la caja de los latidos
y esconde mi corazón sumiso de días y caras
en lo profundo de un recuerdo.
Para que no exista alba, ni sombra, ni tupida
mañana mentirosa donde
pueda volver a latir.